
Docentes opositores a la conducción sindical y estatales paralizan actividades en varios distritos. El reclamo salarial y la falta de recursos vuelven a tensionar la gestión provincial.
La provincia de Buenos Aires enfrenta este martes una nueva jornada de conflicto gremial con impacto directo en el sistema educativo. Docentes nucleados en Suteba Multicolor —el sector opositor a la conducción de Roberto Baradel— llevan adelante un paro que afecta a escuelas en distintos puntos del territorio bonaerense, con especial incidencia en La Plata y la región.
La medida coincide con el paro nacional convocado por ATE, lo que amplifica el alcance del conflicto. No solo se ven afectadas las clases: parte de los auxiliares escolares también adhieren, y la protesta escala incluso al transporte aéreo, con una movilización hacia Aeroparque.
En el centro del reclamo aparece una demanda salarial contundente: un ingreso inicial de $1.500.000, junto con la equiparación de módulos y horas cátedra. A eso se suman pedidos estructurales como la creación de cargos, mayor inversión en infraestructura y la ampliación del Servicio Alimentario Escolar.
El dato incómodo es doble. Por un lado, el conflicto ya no es solo entre gremios y gobierno: también expone tensiones internas dentro del propio sindicalismo docente. Por otro, vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en la Provincia: el desfasaje entre la dinámica inflacionaria y la actualización de salarios estatales.
Mientras tanto, el impacto inmediato se traduce en aulas vacías, servicios resentidos y una presión creciente sobre la gestión de Kicillof, que enfrenta un escenario donde los reclamos no solo se repiten, sino que escalan.
El conflicto docente vuelve a marcar el pulso de la Provincia: cuando la discusión salarial se recalienta, las clases quedan en pausa y la política, otra vez, en el centro del problema.