
El intendente Julio Alak viajará a Shanghái durante cinco días con una comitiva municipal para promocionar proyectos y buscar capitales. Mientras intenta presentar a La Plata como una oportunidad para inversores extranjeros, los vecinos siguen reclamando por inseguridad, baches, basura y falta de iluminación.
Julio Alak prepara las valijas para China. El intendente de La Plata viajará a Shanghái durante la semana del 21 de septiembre con el argumento de buscar “inversiones” y presentar proyectos vinculados con producción, logística, infraestructura, tecnología y seguridad.
La propuesta oficial pretende mostrar a La Plata como una ciudad capaz de atraer capitales extranjeros. Sin embargo, el contraste con la situación cotidiana que atraviesan distintos barrios resulta difícil de ignorar: mientras el Municipio piensa en convencer empresarios a miles de kilómetros, los platenses todavía reclaman por servicios e infraestructura básicos.
Solo durante las últimas semanas aparecieron denuncias por calles destruidas y enormes baches en diferentes puntos del partido. Vecinos señalaron problemas en pleno centro, como en 9 y 56, y en sectores periféricos donde el deterioro del pavimento se extiende durante varias cuadras.
En el oeste platense, los reclamos fueron todavía más amplios: baches, luminarias rotas o robadas y basurales forman parte de las denuncias realizadas por quienes viven en la zona.
La basura tampoco es un problema aislado. En pleno centro, vecinos denunciaron recientemente acumulación de residuos, malos olores y riesgo de plagas en calle 50 entre 7 y 8.
A ese escenario se suma la inseguridad. En Tolosa, vecinos convocaron esta semana a una movilización por una seguidilla de robos y entraderas, mientras que en Barrio Jardín y Parque Saavedra también se registraron reclamos por hechos delictivos y pedidos de mayor presencia preventiva.
Incluso se conoció que La Plata ya registra alrededor de 450 robos de flexibles de gas en lo que va del año, una modalidad que afecta a distintos barrios y que además genera riesgo de escapes en las viviendas.
Pese a ese panorama, una parte de la agenda de Alak en Shanghái estará dedicada precisamente a conocer sistemas de seguridad y centros de monitoreo de la ciudad china. También llevará proyectos para el Aeropuerto de La Plata, un hub logístico y cámaras de frío destinadas al cordón frutihortícola.
El problema no es buscar inversiones. El interrogante es cómo pretende el Municipio convencer a empresarios extranjeros de apostar por La Plata cuando la propia ciudad todavía exhibe problemas elementales de infraestructura, limpieza, iluminación y seguridad.
Mientras Alak busca mostrar una ciudad atractiva en Shanghái, los vecinos conviven todos los días con una realidad bastante menos presentable.
La Plata no necesita solamente una carpeta prolija para potenciales inversores: necesita calles transitables, barrios limpios, iluminación y seguridad. Antes de vender la ciudad a miles de kilómetros, la gestión todavía tiene mucho por resolver puertas adentro.