
El oficialismo se reúne de urgencia antes del debate en el Senado para definir el texto final de la reforma laboral. El capítulo impositivo, y en particular la rebaja de Ganancias a empresas, es el foco del conflicto con las provincias.
Cuando faltan menos de 24 horas para que la reforma laboral llegue al recinto del Senado, el Gobierno vuelve a juntar a su mesa política para cerrar el proyecto definitivo. El encuentro se realiza este martes en la Jefatura de Gabinete, adelantado respecto de la agenda original, y marca la última instancia de negociación interna antes de una votación clave.
El núcleo del proyecto apunta a cambios profundos en el régimen laboral: reducción de cálculos indemnizatorios, mayor flexibilidad para contratar y despedir, límites al derecho a huelga y un recorte del poder sindical, tanto en representación como en recaudación. Sin embargo, el mayor ruido no está en lo laboral sino en lo fiscal.
El artículo que reduce en un 3% el impuesto a las Ganancias para grandes empresas genera resistencia entre los gobernadores, que advierten un impacto directo en la coparticipación. En ese contexto, distintas fuentes legislativas coinciden en que, si no hay acuerdo con las provincias, ese punto podría quedar afuera del texto final.
Desde el oficialismo admiten que todo está “en análisis” y que, aunque la intención es aprobar la ley completa, la negociación puede imponer recortes. El mensaje interno es claro: aceptar cambios, pero sin desnaturalizar el espíritu del proyecto. En palabras que circulan en la Casa Rosada, evitar el “gatopardismo”.
La reunión se da además después de un largo encuentro con sectores de la oposición dialoguista, donde el Gobierno aseguró tener un acuerdo avanzado para llegar a la sesión con un texto consensuado. Aun así, nadie confirma cuál será la versión que finalmente se vote.
La reforma avanza, pero con bisturí en mano y relojes apretando. La pregunta que queda abierta es si el Gobierno llegará al Senado con una ley íntegra o con una versión recortada para destrabar la votación. En política, a veces, el último cambio es el que más dice.