
El organismo bonaerense enfrenta un conflicto con empleados de un área estratégica, que mantienen una retención de tareas y denuncian compromisos incumplidos. Reclaman mejoras laborales demoradas y pases a planta permanente. Tras las medidas, la Provincia abrió una mesa de negociación, pero el malestar continúa.
Mientras ARBA despliega controles, fiscalizaciones y clausuras sobre contribuyentes y comercios bonaerenses, puertas adentro del organismo recaudador crece un conflicto con los trabajadores encargados de sostener una de sus áreas más sensibles: los sistemas informáticos.
Los empleados del sector tecnológico mantienen una retención de tareas y convocaron a una nueva asamblea ante lo que denuncian como compromisos incumplidos por parte de la gestión provincial.
La postal resulta incómoda para el Gobierno bonaerense: un organismo que muestra capacidad para controlar y sancionar hacia afuera enfrenta, al mismo tiempo, cuestionamientos internos por acuerdos laborales que sus propios trabajadores aseguran que llevan cerca de dos años sin resolverse.