La última declaración jurada presentada por Claudio “Chiqui” Tapia reactivó cuestionamientos sobre la composición de sus ingresos, su patrimonio y la ausencia de ahorros o cuentas declaradas, a pesar de cifras millonarias registradas durante el año fiscal.
Según el documento oficial, el presidente de la AFA declaró ingresos netos por más de $818 millones anuales, lo que equivale a unos $68 millones por mes, aunque asegura no poseer dinero en efectivo, cuentas bancarias, dólares, inversiones ni instrumentos financieros.
Tres empleos y dos salarios declarados
Tapia informó tener tres actividades laborales, aunque solo percibe remuneración por dos de ellas. La más significativa corresponde a su rol como vicepresidente segundo de Conmebol, donde declaró ingresos cercanos a $60 millones mensuales. En contraste, según la misma presentación, dedica apenas 120 minutos semanales a ese cargo, lo que arroja una remuneración estimada de $7.500.000 por hora.
El segundo ingreso proviene de su puesto como presidente de Ceamse, la empresa pública de gestión de residuos de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Allí afirma trabajar 15 horas semanales por una remuneración aproximada de $8 millones mensuales. Tapia asumió ese cargo en enero, impulsado por la gestión del entonces gobernador Axel Kicillof, tras su salida de la vicepresidencia de la empresa.
Sin embargo, registros de ANSES lo muestran además como empleado activo de Solbayres, una compañía privada de recolección vinculada al grupo Impsa. Ese vínculo no aparece declarado en su presentación patrimonial. La doble vinculación —en el sector público y el privado dentro de la misma industria— llamó la atención en ámbitos políticos y administrativos.
Ingresos extraordinarios y cifras que no cierran
La declaración también consigna más de $200 millones en ingresos extraordinarios por venta de bienes, intereses financieros y viáticos. Solo la venta de un vehículo le representó $44 millones, cifra asociada a unidades de alta gama.
En paralelo, la AFA le pagó alrededor de $30 millones en viáticos, pese a que Tapia sostiene que no recibe salario por presidir la institución.
El punto más llamativo aparece en el capítulo de intereses e ingresos financieros. Allí declara haber percibido más de $130 millones por “intereses de plazos fijos” y “diferencia de cambio de dólares”. No obstante, en el mismo documento afirma no tener cuentas, depósitos, dólares ni inversiones propias o de su grupo familiar. La inconsistencia en los datos generó nuevas preguntas sobre el origen de esos rendimientos.
Un patrimonio inmobiliario de alto valor
En cuanto a bienes inmuebles, Tapia declaró siete propiedades, entre ellas una casa en Beccar valuada en más de US$ 15,7 millones, otra en Río Luján y diversos inmuebles distribuidos en San Juan, Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires. También figuran dos automóviles por un valor conjunto superior a $27 millones.
Un cierre que no despeja dudas
Pese a las inconsistencias señaladas por analistas y por los propios números del documento, Tapia sostuvo al final de su presentación que no omite bienes ni información relevante. La declaración, sin embargo, vuelve a colocarlo en el centro del debate público sobre transparencia y control patrimonial en la dirigencia deportiva y en organismos vinculados al sector público.