
El presupuesto 2026 volvió a poner en discusión las prioridades de gasto de la Provincia de Buenos Aires. La polémica se profundizó luego de que trabajadores del propio Ministerio de Mujeres protestaran por salarios bajos y precarización laboral.
La Provincia de Buenos Aires destinará en 2026 una partida de $21.660 millones al Ministerio de Mujeres y Diversidad, en medio de un escenario marcado por tensión fiscal, reclamos salariales y problemas estructurales en áreas sensibles como seguridad, salud y educación.
Aunque el monto representa apenas el 0,05% del presupuesto total bonaerense —estimado en más de $43 billones—, la cifra volvió a instalar el debate sobre las prioridades de gasto dentro de la administración de Axel Kicillof.
La discusión se intensificó en los últimos días después de que trabajadores del ministerio encabezado por Estela Díaz realizaran una protesta para reclamar mejoras salariales y denunciar situaciones de precarización laboral y pluriempleo.
Durante la manifestación, empleados de la cartera señalaron que gran parte del personal depende exclusivamente de esos ingresos y advirtieron sobre el deterioro salarial en el contexto económico actual. También remarcaron que la mayoría de los trabajadores del área son mujeres y disidencias sexuales.
El conflicto generó incomodidad dentro del oficialismo provincial porque ocurre mientras continúan los reclamos de municipios por asistencia financiera y distintos sectores denuncian falta de recursos para servicios esenciales.
En paralelo, la magnitud del presupuesto volvió a compararse con otras necesidades concretas de la provincia. Según valores de mercado actuales, con esos fondos podrían adquirirse entre 480 y 620 patrulleros nuevos completamente equipados para la Policía Bonaerense.
También equivaldría a cientos de refacciones escolares menores, incluyendo obras de gas, electricidad, techos y sanitarios en establecimientos educativos que todavía presentan problemas de infraestructura, especialmente en el Conurbano bonaerense.
En materia alimentaria, especialistas y dirigentes opositores señalaron que una cifra similar permitiría reforzar programas de asistencia destinados a estudiantes y familias vulnerables en un contexto de caída del poder adquisitivo.
El debate también alcanzó al sistema de salud pública. Con un presupuesto de esa magnitud podrían financiarse equipamientos hospitalarios, ampliar centros sanitarios o incorporar aparatología médica para distritos con alta demanda.
Desde el Gobierno bonaerense sostienen que el ministerio forma parte de una política integral vinculada al “Presupuesto con Perspectiva de Género”, que contempla programas transversales en distintas áreas del Estado.
Sin embargo, las críticas opositoras apuntan al crecimiento de estructuras administrativas y al peso del gasto político en medio de una situación económica compleja para la provincia más poblada del país.
La discusión sobre el Ministerio de Mujeres ya no se limita únicamente a las políticas de género. El eje del debate comenzó a desplazarse hacia la eficiencia del gasto público y las prioridades presupuestarias de la gestión provincial en un contexto de ajuste, caída de recursos y creciente presión social sobre los servicios básicos.