
La incorporación de Daniel Lipovetzky y Marcos Urtubey a la gestión de Julio Alak reavivó cuestionamientos sobre el tamaño del gabinete municipal. Desde la oposición apuntan al aumento de la estructura política en medio de reclamos por servicios, seguridad e infraestructura.
La decisión del intendente de La Plata, Julio Alak, de incorporar al ex diputado Daniel Lipovetzky al gabinete municipal mediante la creación de una nueva secretaría generó repercusiones políticas tanto en la oposición como dentro de distintos sectores del peronismo local.
La designación también incluye a Marcos Urtubey, hijo del ex gobernador salteño Juan Manuel Urtubey. El movimiento fue interpretado por distintos actores políticos como una señal de apertura hacia dirigentes provenientes de otros espacios, en un contexto marcado por reacomodamientos y tensiones dentro del escenario político bonaerense.
Uno de los cuestionamientos más duros llegó desde el diputado provincial de La Libertad Avanza, Juanes Osaba, quien ironizó sobre el crecimiento de la estructura municipal y vinculó la decisión con los problemas que, según sostiene, enfrenta la ciudad en materia de obras, iluminación y seguridad.
Más tarde, el legislador volvió a cuestionar la ampliación del gabinete y apuntó contra la creación de nuevos cargos políticos.
Las críticas también fueron expresadas por el dirigente libertario Gastón Álvarez, quien cuestionó la cantidad de secretarías que integran actualmente el Ejecutivo municipal y sostuvo que la gestión prioriza el crecimiento de la estructura política por encima de otras demandas de los vecinos.
La llegada de Lipovetzky también tiene impacto en el plano legislativo local. La concejal Melany Horomadiuk, referenciada políticamente en el ex diputado, acompañó recientemente iniciativas impulsadas por el oficialismo, entre ellas la aprobación de la rendición de cuentas.
En paralelo, la incorporación de Marcos Urtubey sumó otro elemento al debate político. Su padre, Juan Manuel Urtubey, visitó La Plata esta semana y expresó públicamente su respaldo a Alak, a quien definió como uno de los dirigentes más importantes del país y con proyección política más allá de la capital bonaerense.
Mientras el oficialismo destaca la ampliación de consensos y la incorporación de nuevos perfiles a la gestión, desde la oposición sostienen que el crecimiento del gabinete contrasta con los reclamos vecinales vinculados a la seguridad, el estado de las calles y los servicios urbanos. La discusión promete seguir ocupando un lugar central en la agenda política local.