
Intendentes bonaerenses, incluso del oficialismo, comenzaron a expresar preocupación por el manejo de la crisis económica y sanitaria en la Provincia. Reclaman priorizar recursos para seguridad, alimentos y salud en medio de la caída de fondos y el deterioro de IOMA.
La crisis económica y el impacto del ajuste impulsado por el Gobierno nacional comenzaron a profundizar tensiones dentro de la provincia de Buenos Aires. Intendentes de distintos sectores políticos, incluidos jefes comunales peronistas, manifestaron preocupación por las dificultades financieras que atraviesan los municipios y por algunas decisiones de la gestión de Axel Kicillof.
“No puede faltar comida, balas ni remedios”, afirmó un intendente oficialista del Conurbano al describir el escenario actual. Según explicaron desde distintos municipios, la prioridad pasa por sostener la asistencia alimentaria, la seguridad y el sistema de salud frente al crecimiento de la demanda social y la caída de recursos.
En ese marco, varios alcaldes plantearon que la Provincia debe concentrar sus fondos en las áreas más críticas y evitar gastos que consideran secundarios en el contexto actual. Entre los cuestionamientos aparecieron observaciones sobre licitaciones de obra pública y sobre partidas destinadas a determinadas áreas de gobierno.
La situación de IOMA también se convirtió en uno de los focos de conflicto. Intendentes y afiliados vienen señalando problemas en la cobertura y demoras en prestaciones, mientras desde la obra social bonaerense reconocieron que el objetivo actual es “la supervivencia” frente a las restricciones presupuestarias.
A la tensión económica se suma la interna política dentro del peronismo bonaerense. Algunos intendentes consideran que la disputa entre el kicillofismo y el kirchnerismo dificulta definiciones y complica la gestión en un momento de fuerte presión financiera sobre los municipios.
Los números reflejan el deterioro de las cuentas locales. Según un informe de la consultora PPA, las transferencias automáticas enviadas por la Provincia registraron durante el primer trimestre de 2026 su nivel más bajo desde la pandemia. Sólo en marzo, los municipios sufrieron una caída real interanual del 8,2% en los fondos recibidos.
El informe también detalló que la coparticipación bruta cayó 18,6% en términos reales, lo que representó una pérdida cercana a los $69.389 millones para las comunas bonaerenses. Aunque las transferencias crecieron nominalmente, la inflación terminó licuando los recursos.
En paralelo, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, responsabilizó al Gobierno nacional por la crisis de recursos y aseguró que la Provincia acumula pérdidas y deudas por 24,6 billones de pesos entre caída de transferencias, obras paralizadas y programas discontinuados.
Según el funcionario, la Provincia recibió menos recursos que en años anteriores y la caída de la actividad económica agravó la situación fiscal. También remarcó la diferencia entre lo que Buenos Aires aporta en impuestos nacionales y lo que recibe por coparticipación.
Mientras tanto, los municipios advierten que el margen de maniobra es cada vez más reducido y que la presión social continúa creciendo en los distritos más poblados del territorio bonaerense.