
El diputado platense reflotó el pedido para interpelar al titular del IOMA en medio de deudas, cortes de servicios y creciente tensión con prestadores. La discusión ya no es solo sanitaria: es política.
El diputado bonaerense de La Libertad Avanza, Juanes Osaba, volvió a impulsar la interpelación del titular del Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA), Homero Giles, para que brinde explicaciones ante la Legislatura en medio de una crisis que combina deuda acumulada, conflictos con prestadores y servicios afectados.
El pedido apunta a que Giles informe con precisión el monto total de la deuda que el organismo mantiene con clínicas, profesionales, farmacias y laboratorios, desglosado por tipo de prestador y región sanitaria. También exige detalles sobre la antigüedad de esas obligaciones y su impacto en el sistema de salud.
El trasfondo no es nuevo. Desde al menos 2022, el IOMA enfrenta tensiones crecientes con entidades como FEMEBA, la Agremiación Médica Platense (AMP), COKIBA y FECLIBA, que denuncian atrasos en pagos, honorarios desactualizados y una relación cada vez más frágil con la obra social. Las consecuencias ya se sienten: cortes de atención, suspensión de prácticas y, en algunos casos, cobros adicionales a afiliados.
En La Plata, el conflicto volvió a escalar recientemente cuando la AMP suspendió prestaciones durante 72 horas por falta de pago, una medida que expuso el nivel de desgaste en el vínculo entre el organismo y los profesionales. La escena se repite en distintos puntos de la provincia.
El proyecto de Osaba también pone el foco en los convenios vigentes, buscando conocer cuándo se actualizaron por última vez, qué porcentajes se acordaron y si el IOMA cumplió con esos compromisos. A eso se suma un relevamiento de las entidades que restringieron o cortaron servicios desde 2024, con el objetivo de dimensionar el alcance real de la crisis.
En paralelo, otros sectores de la oposición avanzan con propuestas más estructurales, como otorgar autarquía financiera al IOMA o redireccionar fondos de pauta oficial para cubrir deudas. La discusión empieza a correrse: de la gestión cotidiana a cómo se financia y controla el sistema.
La interpelación todavía no tiene fecha, pero el mensaje es claro: la crisis del IOMA dejó de ser un problema técnico y se convirtió en un frente político abierto, con impacto directo en millones de bonaerenses y sin respuestas que cierren del todo.