
La Cámara del Trabajo revocó la cautelar que suspendía parte de la reforma laboral y restituyó la vigencia de 83 artículos. El fallo le da oxígeno al Gobierno en medio de una disputa judicial que recién empieza.
La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dio un giro clave en la pelea por la reforma laboral: dejó sin efecto la cautelar que había suspendido una parte importante de la ley y restituyó la vigencia de 83 artículos cuestionados.
La decisión fue tomada por la Sala VIII, que hizo lugar al planteo del Estado y cambió el efecto de la apelación. En términos concretos, esto implica que la reforma vuelve a aplicarse mientras se discute el fondo del caso.
El punto técnico es central: los jueces consideraron que, al tratarse de una ley sancionada por el Congreso, la apelación debía tener efecto suspensivo. Es decir, la cautelar no podía seguir vigente durante el proceso, salvo en casos excepcionales que —según el tribunal— no se verifican en este expediente.
El fallo revierte así la decisión del juez Enrique Ojeda, que a fines de marzo había hecho lugar al planteo de la CGT y suspendido artículos clave de la reforma, entre ellos cambios en indemnizaciones, contratación laboral y condiciones de trabajo.
Desde el Gobierno, la estrategia fue clara: cuestionar la legitimidad de la cautelar y acelerar la revisión judicial. La Procuración del Tesoro apeló y además impulsó un “per saltum” para llevar el caso directamente a la Corte Suprema.
Del otro lado, la CGT sostiene que la reforma implica una reducción de derechos laborales y mantiene su ofensiva judicial. El conflicto no es solo jurídico: es político y estructural, porque pone en discusión el modelo de relaciones laborales en Argentina.
Con la cautelar fuera de juego, la reforma laboral vuelve a estar plenamente vigente. Pero la batalla de fondo sigue abierta: lo que hoy se reactivó por decisión judicial, mañana puede redefinirse en la Corte. Y ahí ya no se discuten artículos, sino el rumbo completo del sistema laboral.