
El Gobierno alcanzó un acuerdo técnico con el FMI por la segunda revisión del programa y quedó a un paso de recibir nuevos fondos. El organismo destacó el ajuste fiscal, las reformas y la acumulación de reservas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, logró cerrar en Washington la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, lo que habilita un desembolso cercano a los US$1.000 millones, sujeto a la aprobación final del Directorio Ejecutivo.
El comunicado del organismo no dejó dudas sobre el respaldo al rumbo económico: elogió los avances en materia macroeconómica, celebró la aprobación del Presupuesto 2026 y destacó reformas clave como la laboral y la apertura a inversiones, especialmente en sectores estratégicos como energía y minería.
Uno de los puntos centrales que resaltó el Fondo fue la acumulación de reservas. Según el informe, las compras del Banco Central ya superan los US$5.500 millones en lo que va del año, en un contexto donde además se permitió la repatriación de dividendos por primera vez en seis años. Para 2026, el objetivo es sumar al menos US$8.000 millones adicionales.
En el plano fiscal, el FMI volvió a respaldar el eje del programa: equilibrio de las cuentas públicas con superávit primario. El ajuste del gasto —incluyendo recortes recientes— se mantiene como columna vertebral del plan, combinado con una política monetaria restrictiva para consolidar la baja de la inflación.
El organismo también valoró el paquete de reformas estructurales orientadas a mejorar la productividad, formalizar la economía y atraer inversión privada. En paralelo, destacó la estrategia financiera del Gobierno para volver a los mercados internacionales mediante emisión de deuda, venta de activos y financiamiento externo.
Otro dato que el Fondo subrayó es que Argentina logró sostener estabilidad pese al contexto internacional, incluyendo el impacto indirecto de conflictos globales, apoyada en su perfil como exportador de energía.
En este marco, el respaldo del FMI no solo implica un nuevo desembolso, sino también una señal política y financiera hacia los mercados: el programa sigue en pie y cuenta con apoyo externo.
Con el visto bueno técnico ya sobre la mesa, la decisión final del Directorio del FMI aparece como un trámite. Si se confirma, el Gobierno sumará dólares y, sobre todo, validación internacional en un momento donde cada señal cuenta.