
El asalto ocurrió cuando los dueños de una verdulería del casco urbano terminaban la jornada. Dos motochorros los encañonaron, dispararon para intimidar y escaparon con la recaudación del día.
La inseguridad volvió a golpear a un comercio de La Plata. Esta vez el blanco fue la verdulería Aylen, ubicada en la esquina de 29 y 66, donde dos motochorros armados asaltaron a los dueños justo cuando estaban cerrando el local.
Según la denuncia, el hecho ocurrió cuando los comerciantes terminaban la jornada laboral y se disponían a retirarse en su Mercedes Benz Sprinter con la recaudación del día. En ese momento, dos delincuentes que circulaban en moto se acercaron por ambos lados del vehículo y los encañonaron a quemarropa.
Los asaltantes comenzaron a exigir el dinero a los gritos.
“Dame el bolso, dame la plata o te disparo”, repetían mientras apuntaban con armas de fuego.
La tensión escaló en segundos. Uno de los ladrones se bajó de la moto, rompió el vidrio de la puerta de la combi y continuó amenazando al conductor para que entregara el dinero. Al mismo tiempo, el otro delincuente apuntó a la mujer que estaba en el lugar y efectuó dos disparos intimidatorios.
Con los tiros resonando en la esquina, el comerciante terminó entregando el bolso con la recaudación. Los ladrones escaparon inmediatamente por calle 29 en dirección a 70.
El botín: unos $600.000 en efectivo, además de algunas boletas de compras y hasta un desodorante en aerosol que estaban dentro del bolso tejido que se llevaron.
Tras el robo, las víctimas recogieron del suelo dos vainas servidas y un proyectil, los guardaron en una bolsa y se dirigieron a realizar la denuncia en la comisaría.
Según su testimonio, no pudieron identificar a los delincuentes porque llevaban cascos negros y ropa oscura. Solo estimaron que serían jóvenes de entre 18 y 20 años, de contextura delgada, que se movilizaban en motos de unos 250 cc.
Por ahora, los autores del asalto siguen prófugos.
Mientras tanto, el episodio vuelve a dejar una escena que se repite cada vez más seguido en la ciudad: comerciantes que trabajan todo el día, juntan la recaudación… y terminan cerrando la jornada mirando si aparece una moto en la esquina.