
Intentos de robo en dos madrugadas consecutivas encendieron la alarma en un edificio de Plaza Rocha. Sin respuestas concretas, los propios vecinos decidieron hacerse cargo de la seguridad.
Lo que empezó como una seguidilla de intentos de robo terminó en una escena poco habitual: vecinos turnándose para vigilar su propio edificio durante la madrugada.
Todo ocurre en un inmueble ubicado en la zona de Plaza Rocha, donde dos delincuentes intentaron ingresar en dos noches consecutivas. Según relataron los frentistas, no se trató de hechos aislados: aseguran que los ladrones “tienen estudiado” el edificio y ya lo tomaron como objetivo.
El primer intento fue cerca de las 0.10, cuando forzaron la puerta principal con un destornillador y avanzaron hasta la entrada del garaje. No lograron abrirla y se retiraron caminando, con total tranquilidad y sin ocultar sus rostros.
Pero volvieron.
La madrugada siguiente, alrededor de la 1.30, los mismos sospechosos regresaron, esta vez directo al portón de la cochera. Tampoco pudieron entrar. Según los vecinos, se fueron tras ser advertidos por un grito desde el interior del edificio.
Las cámaras registraron ambos episodios. Para quienes viven ahí, el mensaje fue claro: no fue casualidad, fue insistencia.
Con antecedentes de robos de bicicletas y motos en el garaje, la situación terminó de desbordar la paciencia. Sin respuestas del consorcio ni soluciones visibles, los vecinos tomaron una decisión: organizar guardias nocturnas para vigilar el ingreso y espantar a los delincuentes si vuelven.
Una escena que mezcla miedo, cansancio y organización improvisada.
Por ahora, los ladrones no lograron entrar. Pero la pregunta queda flotando: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un edificio en guardia antes de que alguien más se haga cargo?