
El ministro del Interior aprovecha su rol nacional para subir el perfil político, confrontar con Kicillof y no perder de vista la gobernación. En paralelo, Sebastián Pareja consolida el armado territorial y se mete en la conversación.
Aunque faltan dos años para las elecciones bonaerenses, el clima político ya empezó a tomar temperatura. Diego Santilli decidió salir al cruce del gobernador Axel Kicillof por la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y volvió a poner sobre la mesa su ambición provincial.
Desde su entorno explican que el rol que hoy cumple en el Ministerio del Interior, negociando apoyos con gobernadores y articulando en el Congreso para el oficialismo de Javier Milei, le da una visibilidad que no tenía como diputado. Gestión nacional, pero con mensaje local.
El cruce con Kicillof no fue casual. El gobernador cuestionó la reforma laboral por considerar que recorta derechos, y Santilli respondió acusando al kirchnerismo de priorizar la recaudación por sobre la generación de empleo. Un ida y vuelta que, más allá del contenido, funciona como señal política: la disputa bonaerense ya empezó.
En ese escenario, Santilli no está solo. Sebastián Pareja avanza con un armado territorial que hoy tiene presencia en los 135 distritos de la Provincia. Con actos, movilizaciones y estructura, Pareja se posiciona como una de las figuras con mayor volumen político dentro del oficialismo libertario bonaerense.
La interna está en movimiento, los roles se van marcando y las señales se multiplican. Todavía no hay candidaturas formales, pero sí algo claro: entre gestión, cruces discursivos y armado territorial, la carrera por 2027 ya empezó. La pregunta es quién logrará convertir visibilidad y estructura en liderazgo real cuando llegue el momento.