
Una discusión por el estado de las rutas nacionales derivó en un intercambio de agravios personales entre diputados y senadores bonaerenses, con cruces que volvieron a poner el foco en el tono del debate político.
El reclamo por el deterioro de las rutas nacionales volvió a escena, pero no por anuncios de obras ni explicaciones oficiales, sino por un nuevo cruce verbal entre dirigentes. Todo comenzó cuando Juan Grabois publicó un mensaje tras recorrer casi seis mil kilómetros por distintas provincias, denunciando el mal estado de las rutas y cuestionando el impacto del ajuste en la obra pública.
La respuesta no fue técnica ni política. El diputado bonaerense Agustín Romo, jefe del bloque de La Libertad Avanza, retomó el posteo y eligió la chicana personal: aludió al vehículo de Grabois y lo calificó de manera despectiva, sin entrar en el fondo del reclamo sobre infraestructura.
El cruce escaló cuando el senador provincial Federico Fagioli salió al cruce de Romo con un mensaje directo, corrigiendo el dato del auto y cuestionando el uso reiterado de insultos en el discurso público. La respuesta no se limitó al intercambio actual: estuvo acompañada por capturas de declaraciones previas del diputado libertario que ya habían generado rechazo por el lenguaje utilizado.
El episodio reactivó un archivo reciente. En otra polémica, Romo había utilizado expresiones consideradas discriminatorias al opinar sobre los incendios en la Patagonia, un mensaje que fue cuestionado por distintos sectores políticos y sociales. No fue un caso aislado: días antes también había protagonizado un cruce con el titular de ARBA, Cristian Girard, al criticar con términos agresivos los operativos contra la evasión fiscal en barrios de alto poder adquisitivo.
Desde el organismo provincial explicaron que los controles apuntan a propiedades de lujo subdeclaradas y forman parte de operativos habituales, pero el debate volvió a correrse del eje técnico hacia el tono de las declaraciones.
Lejos de discutir únicamente rutas, impuestos o incendios, el intercambio dejó expuesto otro problema: cuando la política se apoya más en el golpe verbal que en los argumentos, el ruido termina tapando el tema de fondo.