
Tras semanas de negociaciones y más de 20 modificaciones al proyecto original, el oficialismo abrió el debate en el Senado con apoyo clave de gobernadores. El peronismo no dio quórum y el clima político es de alta tensión.
El Gobierno logró este miércoles lo que hasta hace días parecía incierto: reunir el quórum en el Senado para debatir la reforma laboral, una de las apuestas centrales del oficialismo en el inicio del año legislativo.
La sesión comenzó con la ausencia de los 28 senadores del PJ —incluidos representantes de Santiago del Estero y Convicción Federal— y también de los santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia. El número se alcanzó gracias al respaldo de un grupo de gobernadores que garantizó la presencia de sus legisladores, luego de una negociación contrarreloj.
Pero el quórum tuvo precio. Para avanzar, el Ejecutivo aceptó más de 20 cambios al texto original. Entre ellos, aseguró que no habrá recortes en el Impuesto a las Ganancias —clave para las cajas provinciales— y mantuvo aportes patronales a las obras sociales y el aporte solidario que reclamaban los gremios.
Desde La Libertad Avanza y sus aliados defendieron el proyecto como una “modernización” del régimen laboral y una herramienta para reducir la litigiosidad. En cambio, Unión por la Patria endureció su postura. El jefe del bloque, José Mayans, calificó la iniciativa como “una ley contra los trabajadores” y advirtió que vulnera el artículo 14 bis de la Constitución.
El PRO y la UCR anticiparon su apoyo, aunque también marcaron diferencias y plantearon límites. El radicalismo, por ejemplo, pidió foco en las pymes y rechazó la derogación del Estatuto del Periodista y el desfinanciamiento del cine argentino.
Mientras tanto, el Presidente ordenó a su mesa política instalarse en el Senado para monitorear el debate y evitar sorpresas de último momento. En la calle, gremios ya anunciaron movilizaciones para el fin de semana.
La reforma laboral podría convertirse en la primera gran victoria legislativa del oficialismo en 2026. Pero el dato político no es solo si se aprueba, sino cómo: con concesiones, con presión cruzada de provincias y con un peronismo que eligió no sentarse.
¿Es el inicio de un nuevo esquema laboral o la muestra de que ninguna reforma estructural sale sin pagar costos? El Senado empieza a dar la respuesta.