
Los ataques a instalaciones energéticas en Medio Oriente vuelven a sacudir el tablero global: sube el petróleo, caen las bolsas y reaparece el fantasma inflacionario. El mercado empieza a asumir que esto no es un episodio corto.
El precio del petróleo volvió a dispararse este jueves tras una nueva escalada militar en Medio Oriente. El Brent superó los 114 dólares por barril y se mantiene en torno a los 112, mientras el WTI ronda los 97. No es un salto aislado: es una reacción directa a ataques sobre infraestructura energética clave en la región.
El conflicto escaló después de que Irán atacara instalaciones petroleras en distintos países del Golfo, en respuesta a un bombardeo previo sobre el yacimiento de gas South Pars, uno de los más importantes del mundo. El dato que inquieta al mercado no es solo el ataque, sino el blanco elegido: energía.
Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos quedaron en el centro de la tensión. Hubo misiles interceptados, daños en plantas de gas y alertas de evacuación. En paralelo, Estados Unidos advirtió que responderá si el conflicto sigue escalando, mientras intenta poner un límite a Israel para evitar un choque mayor.
El problema es que el mercado ya no compra calma. Analistas advierten que la interrupción del suministro puede ser prolongada y que no hay señales de distensión. Incluso el estrecho de Ormuz —clave para el transporte global de petróleo— vuelve a aparecer como riesgo latente.
El impacto fue inmediato: las bolsas del mundo operan en rojo. Wall Street cae, Europa se desploma y Asia acompaña la tendencia. No es solo miedo geopolítico: es expectativa de más inflación, justo cuando los bancos centrales ya venían alertando sobre presiones en los precios.
La Reserva Federal decidió mantener las tasas, pero con un mensaje claro: la guerra complica el escenario económico. Europa, Reino Unido y Japón siguieron la misma línea.
El combo es conocido, pero incómodo: energía más cara, inflación en alza y mercados nerviosos.
La pregunta que empieza a circular —y que nadie quiere responder del todo— es si esto es un pico momentáneo… o el inicio de otro ciclo de crisis energética global.