
La Justicia de Estados Unidos revocó la condena contra Argentina por la expropiación de YPF. El Gobierno celebró un ahorro potencial multimillonario y reactivó la disputa política con el kirchnerismo.
La Cámara de Apelaciones de Nueva York revocó la condena contra Argentina por la expropiación de YPF, en un fallo que el Gobierno calificó como “histórico” y que podría evitar un pago cercano a los USD 18.000 millones.
El presidente Javier Milei celebró la decisión y la convirtió rápidamente en un mensaje político. “Tuvimos que venir a arreglar las cagadas del inútil e incompetente de Kicillof durante el segundo gobierno de la corrupta Cristina Kirchner”, lanzó durante un acto oficial, apuntando directamente contra quien fuera ministro de Economía al momento de la estatización.
El caso YPF era el mayor juicio que enfrentaba el país en el exterior y una de las demandas más grandes en la historia de Estados Unidos contra un Estado soberano. La condena de primera instancia, dictada por la jueza Loretta Preska, había puesto en riesgo una suma equivalente a buena parte de los compromisos financieros recientes del país.
Desde el Gobierno destacaron el rol del equipo legal de la Procuración del Tesoro y remarcaron que el fallo representa “el mejor escenario posible”, con una probabilidad baja de ocurrencia. También subrayaron el respaldo que recibió Argentina por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos en las semanas previas.
El oficialismo aprovechó el resultado para reforzar su narrativa contra la gestión kirchnerista. En un comunicado, la Casa Rosada sostuvo que la expropiación de YPF fue una decisión “populista e intervencionista” que expuso al país a un riesgo judicial extraordinario y afectó su credibilidad internacional.
En paralelo, el principal perjudicado es el fondo Burford Capital, que había adquirido los derechos de litigio y apostaba a una indemnización millonaria. El estudio, que ya recuperó cientos de millones vendiendo partes del juicio, anticipa una nueva apelación, lo que mantiene el conflicto abierto.
El fallo alivió una de las mayores amenazas económicas para el país, pero dejó otra tensión intacta: la disputa política por el pasado reciente vuelve a jugarse, ahora con una sentencia judicial como nuevo campo de batalla.