
Javier Milei, el presidente libertario de Argentina, decidió cambiar el traje y la corbata por el mameluco naranja de YPF como indumentaria oficial. Lo vimos así en Vaca Muerta, en Oslo y hasta en Davos, promocionando a la petrolera estatal como si fuera modelo publicitario. La jugada es tan insólita como calculada: mientras Milei posa con el overol en escenarios globales, la acción de YPF en la bolsa vuela alto, alcanzando niveles que no se veían desde hace más de una década. ¿Marketing patriótico o show presidencial? Acá exponemos los datos incómodos detrás del fenómeno del mameluco.
Del traje al overol, de Vaca Muerta a Davos
No es un chiste ni una ocurrencia aislada. Cada vez es más habitual ver al presidente Javier Milei participar de reuniones, entrevistas y viajes oficiales vestido con el mameluco de YPF. Lejos de ser algo espontáneo, el overol petrolero se consolidó como parte de su imagen pública, a tal punto que ya es marca registrada en sus giras. La primera vez que el mandatario apareció en público con ese atuendo fue en agosto de 2024, durante una visita a Vaca Muerta para conocer las instalaciones de YPF. Desde entonces no se lo sacó más: lo usa en Olivos mientras trabaja, en reuniones de Gabinete, en entrevistas de streaming y, por supuesto, cuando sale del país.
El salto internacional llegó en diciembre de 2025. Milei asistió en Oslo a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz (entregado a la opositora venezolana María Corina Machado) enfundado en el mameluco naranja de YPF. Fue la primera vez que un presidente argentino lucía ropa de operario en un evento global de alto perfil, llamando la atención de propios y extraños. Y por si quedaban dudas de que esto ya es costumbre, en enero de 2026 Milei aterrizó en Suiza para el Foro Económico Mundial de Davos otra vez uniformado: llegó en helicóptero, posó en la nieve con el mameluco junto a su comitiva y publicó orgulloso en sus redes la peculiar postal. El mensaje político es claro: Milei quiere vender a YPF como estrella argentina ante el mundo, al punto de vestirse él mismo de “trabajador petrolero” para la foto.

Marca personal, viralidad y contradicciones
El propio Milei explicó que esta elección de vestuario tiene algo de práctico y mucho de simbólico. Según contó, YPF le regaló 14 mamelucos para su uso personal, y él llega a usar dos por día: uno a la mañana para “laburar” y otro después de jugar con sus perros, porque se le llena de pelos. Es decir, convirtió el overol de YPF en su ropa de batalla diaria. La imagen del Presidente en mameluco rápidamente se hizo viral en redes sociales, alimentando memes, elogios de sus seguidores y críticas de sus detractores. La frase en la que Milei reveló su rutina (“YPF me regaló 14 mamelucos y uso dos por día”) circuló por todos lados, reforzando la asociación entre el mandatario y esa prenda poco convencional para un jefe de Estado.
La movida también expone ciertas contradicciones. Milei llegó al poder prometiendo achicar el Estado y renegando de sus empresas deficitarias, pero ahora él mismo funge de embajador de la petrolera estatal. ¿Patriotismo económico o simple necesidad de atraer dólares? Algunos opositores se burlan diciendo que va en disfraz a mendigar inversiones, pero lo cierto es que logró poner a YPF en boca de todos. Tanto así que la demanda por el famoso mameluco explotó: seguidores y curiosos empezaron a preguntar dónde conseguir el overol presidencial, y YPF olió la oportunidad. Desde mediados de 2025, la empresa decidió vender el mameluco al público en estaciones de servicio seleccionadas, a unos $90.000 la unidad. Ya para fin de año habían despachado más de 120 mamelucos a fans del “Peluca” Milei. Un presidente convertido en influencer de la moda petrolera: Argentina nunca deja de sorprender.
YPF vuela en la Bolsa (¿efecto Milei o simple coincidencia?)
Más allá del show mediático, hay un dato duro imposible de ignorar: desde que Milei adoptó el mameluco de YPF como estandarte, el valor de la compañía se disparó en los mercados. La acción de YPF casi triplicó su cotización en poco más de un año, subiendo alrededor de 170% en dólares. Pasó de valer US$17 el día que Milei asumió (diciembre de 2023) a rondar los US$46 hacia inicios de 2025. Esa suba implicó que la valuación bursátil de YPF saltara de unos US$6.700 millones a más de US$18.000 millones, un aumento de $11.000 millones en apenas 13 meses. En otras palabras, YPF recuperó en un año todo el terreno perdido desde su expropiación en 2012 y volvió a tener el valor que ostentaba hace 14 años.
Por supuesto, no es que el mercado suba o baje solo por la vestimenta presidencial. Detrás de este rally histórico de YPF hay factores concretos: un plan económico ortodoxo que entusiasmó a los inversores, un nuevo management enfocado en la rentabilidad y medidas fuertes como aumentar los precios de los combustibles y vender pozos viejos para concentrarse en Vaca Muerta. El propio CEO de YPF (Horacio Marín, hombre puesto por Milei) enumeró entre las claves del despegue tanto las reformas económicas del Gobierno como “la comunicación” que dieron a conocer lo que hacen. ¿Casualidad? El detalle de la “comunicación” sugiere que la constante promoción de YPF –incluyendo el inusual marketing del Presidente en mameluco– ayudó a renovar la imagen de la empresa ante ojos locales e internacionales. YPF superó ampliamente la performance de otras petroleras argentinas en el mismo período y hoy es la niña mimada de Wall Street en el rubro emergentes. Algunos bancos de inversión ya proyectan que el papel de YPF podría trepar otro 30% largo, arriba de US$60, en los próximos meses si las condiciones se mantienen.
¿Patriotismo, show o las dos cosas?
Milei logró algo impensado: poner de moda el mameluco de trabajo y convertirlo en símbolo político. Ver al Presidente argentino caminando entre líderes mundiales vestido de operario de YPF es una imagen tan disruptiva que cuesta decidir si es brillante o bochornosa. ¿Está rompiendo el protocolo para destacar a un gigante nacional y seducir inversores, o es puro teatro para las redes sociales? La estrategia, sin duda, genera conversación y polariza opiniones – justo lo que busca La Curva de la viralización. Lo concreto es que, mientras discutimos el estilo poco ortodoxo de Milei, YPF sonríe en la Bolsa con números récord. Queda flotando la pregunta incómoda: ¿hasta qué punto este “mame-marketing” (marketing del mameluco) ayuda realmente al país? ¿Es un golpe de efecto pasajero o un cambio de paradigma en cómo Argentina presenta sus joyas al mundo? Cada quien sacará sus conclusiones, pero el debate –y el meme– ya están instalados.