
Con el paquete de reformas ya aprobado y una mesa política más aceitada, el Presidente inaugura el 144° período de sesiones ordinarias. Promete profundizar cambios y anticipa un año de alto voltaje legislativo.
Javier Milei se presentará este domingo a las 21 en la Cámara de Diputados para encabezar la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Llega con viento a favor: su paquete reformista avanzó con éxito y el oficialismo logró ordenar la negociación parlamentaria mejor que en su arranque de gestión.
Aunque el contenido exacto del discurso no se conoce, en Casa Rosada anticipan tres ejes centrales. Primero, la “herencia recibida” y el diagnóstico sobre el rumbo previo del país. Segundo, el balance del último año, con foco en las reformas estructurales impulsadas. Y tercero, la hoja de ruta para lo que el propio Presidente definió como “el año más reformista de la historia”.
En carpeta aparecen la reforma electoral, cambios en el Código Penal y nuevos proyectos en materia tributaria y previsional —estos últimos podrían quedar atados al calendario electoral o incluso a un eventual segundo mandato—. También se suma la intención de profundizar la reducción del tamaño del Estado y volver a insistir con la eliminación de las PASO.
Uno de los capítulos que podría generar ruido es el de los llamados “empresaurios”, término que Milei utiliza para cuestionar a sectores del empresariado que, según su mirada, formaron parte de un sistema de privilegios. No se descartan referencias directas, lo que volvería a tensar la relación con parte del poder económico.
Desde el oficialismo destacan que, a diferencia de sus primeros meses, la estrategia política hoy muestra mayor coordinación y reparto de tareas en la negociación con la oposición. El desafío será sostener ese equilibrio en un Congreso donde cada voto cuenta y el clima preelectoral empieza a sentirse.
Además, podría retomar la agenda de “batalla cultural” como marco de sus reformas, consolidando un discurso que no busca términos medios sino definiciones claras.
El interrogante es si el impulso reformista logrará traducirse en nuevas mayorías estables o si la confrontación volverá a marcar el ritmo del año legislativo. El escenario está abierto: Congreso activo, reformas en marcha y un Presidente que apuesta a ir por más.