
Ocurrió en 9 y 505, en Villa Castells. Un hombre de 61 años descubrió que le habían vaciado la casa, hizo la denuncia en la comisaría y, mientras estaba allí, los delincuentes regresaron y completaron el saqueo.
Un vecino de la zona norte de La Plata vivió una secuencia que parece guionada, pero es real. El domingo a las 16 salió de su casa por un viaje laboral. Volvió el lunes a las 6 y encontró la vivienda completamente dada vuelta.
Le habían robado dólares, una notebook, un televisor de 50 pulgadas, una afeitadora y hasta su perro pitbull, llamado Horus, que custodiaba la propiedad. La otra mascota quedó visiblemente afectada, según relató el propio damnificado.
Llamó al 911 y efectivos policiales acudieron a constatar el hecho. Luego se dirigió a la comisaría de Gonnet para realizar la denuncia formal. El trámite le llevó unos 40 minutos, tiempo en el que además intentó recorrer la zona buscando a su perro, que habría sido visto en 22 y 508.
Cuando regresó a su casa, la escena era todavía más absurda: más desorden, la heladera y la alacena abiertas y vacías, y ropa faltante. Volvió a llamar al 911 y los agentes constataron una segunda intrusión.
En el barrio no hay cámaras de seguridad activas y hasta el momento no hay sospechosos identificados.
El dato que inquieta no es solo el doble robo, sino la facilidad con la que los delincuentes entraron dos veces en menos de una hora. Sin cámaras, sin detenidos y con un perro desaparecido, la pregunta queda flotando: ¿qué tan solos están los vecinos cuando apagan la luz y se van a trabajar?