
Axel Kicillof fue ungido presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, con Verónica Magario como vice. Sin competencia interna, la dupla concentrará la conducción del Ejecutivo y del partido en el principal distrito del país.
Tras semanas de negociaciones y tensiones internas, el peronismo bonaerense cerró filas. Axel Kicillof será el nuevo presidente del PJ provincial por los próximos cuatro años y encabezará una lista de unidad que evitará elecciones internas a nivel provincial. Lo acompañará la vicegobernadora Verónica Magario, también sin rivales en la nómina.
La decisión fue impulsada por Máximo Kirchner, quien propuso ceder la presidencia del partido para descomprimir la interna entre La Cámpora y el Movimiento Derecho a Futuro. El objetivo declarado: ordenar el espacio y preservar la unidad en un contexto de desgaste y discusiones cruzadas.
Con este movimiento, el peronismo bonaerense replica una lógica ya vista en otros distritos: el gobernador como jefe del partido. La diferencia es el peso político de Buenos Aires y el momento. Kicillof no solo gobierna la provincia más grande del país, ahora también conduce el PJ local, en medio de un armado nacional que lo proyecta como principal figura opositora a Javier Milei de cara a 2027.
Aún resta definir la lista completa de autoridades partidarias, en especial los consejeros seccionales. En paralelo, varios municipios —entre ellos La Plata, Mar del Plata, Moreno y Tandil— mantienen escenarios abiertos y podrían ir a internas, mientras otros distritos cerraron acuerdos para evitar el desgaste electoral.
El reordenamiento fortalece la verticalidad del espacio y despeja disputas hacia arriba, aunque deja interrogantes hacia abajo: menos discusión interna, más disciplina partidaria y un liderazgo cada vez más centralizado.
La pregunta queda abierta: ¿unidad para competir o poder concentrado para decidir sin demasiados contrapesos?