
La industria farmacéutica alertó por demoras en medicamentos clave del programa de patologías especiales. Apuntan a fallas en la distribución mientras la obra social acumula reclamos, protestas y deudas.
La crisis del IOMA suma un nuevo capítulo. Esta vez, la advertencia llegó desde las cámaras de la industria farmacéutica nucleadas en CILFA, que reconocieron demoras en la entrega de medicamentos destinados a afiliados con patologías especiales.
Según explicaron, los retrasos afectan a tratamientos incluidos en el programa MEPPES y no son generalizados, pero sí lo suficientemente sensibles como para encender alarmas. La aclaración no es menor: los laboratorios aseguran que el problema no está en la producción, sino en “dificultades en la cadena de distribución”, ajenas a la responsabilidad de la industria.
Desde CILFA señalaron que están trabajando junto a la obra social y los actores involucrados para destrabar la situación. Sin embargo, para los afiliados que esperan medicación, la explicación técnica importa menos que el resultado: el medicamento no llega.
El contexto no ayuda. El IOMA, conducido por Homero Giles, viene siendo cuestionado desde distintos frentes. Días atrás, la Agremiación Médica Platense interrumpió la atención en La Plata por falta de pagos, medida que se levantó recién cuando la obra social transfirió fondos atrasados.
Antes, a fines de noviembre, afiliados autoconvocados protestaron en Mar del Plata bajo una consigna que sintetiza el malestar acumulado: reclamos por demoras, peregrinaciones y un sistema que no da respuestas. A eso se suma la deuda que el IOMA mantiene con municipios bonaerenses, un tema que ya llegó a los despachos del Ministerio de Economía provincial.
Medicamentos que no llegan, médicos que paran, afiliados que protestan y municipios que reclaman fondos. La pregunta se repite: cuando la cadena falla en todos los eslabones, ¿quién se hace cargo del costo real?