
El acuerdo comercial con EE.UU. promete más exportaciones, dólares frescos y alivio para sectores clave. Pero el mayor impacto está concentrado en uno solo: la carne bovina.
Tras la firma del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos, el gobierno de Javier Milei proyecta un aumento de exportaciones superior a los USD 1.000 millones gracias a la eliminación de aranceles y la ampliación de cupos para productos estratégicos.
Según datos oficiales, EE.UU. eliminará aranceles para 1.675 productos argentinos, lo que permitiría recuperar exportaciones por más de USD 1.013 millones. A cambio, Argentina reducirá o eliminará gravámenes sobre 221 posiciones arancelarias vinculadas a maquinaria, transporte, químicos y dispositivos médicos, además de otorgar cuotas para vehículos y productos agropecuarios.
Pero el dato que explica el entusiasmo está en el sector cárnico. La administración de Donald Trump habilitará un cupo de 100.000 toneladas anuales de carne bovina argentina: 80.000 toneladas adicionales que se suman a las 20.000 históricas. Solo ese cambio podría generar hasta USD 800 millones extra en exportaciones en 2026.
Desde el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas celebraron el acuerdo y recordaron que, aun con cupos limitados, Argentina ya exportó cerca de 45.000 toneladas a EE.UU. por casi USD 345 millones. Con la ampliación, el ingreso de divisas podría superar los USD 700 millones anuales.
El contexto explica parte del alivio: en 2025, las exportaciones de carne alcanzaron un récord histórico de USD 3.700 millones, con una suba del 22,3% interanual en valor, impulsada por precios internacionales en máximos. El volumen, sin embargo, cayó respecto al año anterior, en un sector afectado por menor oferta ganadera y años de políticas restrictivas.
El acuerdo también incluye una promesa sensible: Washington evaluará “oportunamente” los aranceles al acero y aluminio bajo la Sección 232, mientras organismos como el EXIM Bank y la DFC financiarán inversiones estratégicas en el país junto a empresas estadounidenses.
Más dólares, más exportaciones y un sector que respira. La pregunta que queda abierta es si este impulso alcanza para transformar la estructura exportadora o si, una vez más, el beneficio queda concentrado en pocos rubros.