
Tres senadores abandonarían el interbloque peronista en las próximas horas. La movida responde a gobernadores del PJ alineados con la Casa Rosada y deja al justicialismo con su menor representación en la Cámara Alta desde el regreso de la democracia.
El Senado atraviesa horas decisivas. Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán) y Guillermo Andrada (Catamarca) estarían a punto de abandonar el bloque Convicción Federal —que integra el interbloque peronista— para conformar un nuevo espacio con perfil más cercano al oficialismo.
Los tres responden a gobernadores peronistas que en los últimos meses mostraron gestos de acercamiento al Gobierno nacional: Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil. El movimiento no es menor. Si se concreta, el PJ quedaría reducido a 25 senadores: su número más bajo desde 1983.
La ruptura no se explica solo por diferencias parlamentarias. También se inscribe en el distanciamiento creciente entre varios mandatarios provinciales y el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. Con CFK fuera del centro de la escena institucional y José Mayans al frente del bloque, el esquema interno parece crujir.
En paralelo, La Libertad Avanza consolida su posición. Con 21 senadores propios y el respaldo del PRO, la UCR y aliados provinciales, el oficialismo suma 44 votos: queda a solo cuatro de alcanzar los dos tercios en la Cámara Alta. Un número que no es simbólico. Es poder real para designaciones clave, acuerdos institucionales y reformas estructurales.
La primera prueba de este nuevo tablero podría verse en la sesión preparatoria para elegir autoridades. También está en juego la reforma laboral: los senadores que se irían votaron en contra en la media sanción anterior, pero ahora podrían dar quórum y modificar la dinámica política aunque mantengan el rechazo.
El dato que genera ruido es claro: gobernadores peronistas sosteniendo a un gobierno libertario mientras el bloque histórico del PJ se reduce al mínimo. No es solo aritmética legislativa. Es reconfiguración de poder.
La pregunta es inevitable: ¿estamos frente a una jugada táctica de coyuntura o a un cambio estructural en la arquitectura del peronismo en el Senado?