
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán escala a un nuevo nivel. Washington afirma que el nuevo líder iraní está herido y debilitado mientras prepara el mayor ataque aéreo sobre Teherán desde que comenzó el conflicto.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, resultó herido durante los primeros bombardeos de la ofensiva occidental y que actualmente se encuentra oculto.
“Sabemos que el nuevo líder, no tan supremo, está herido y probablemente desfigurado. Desesperado y escondido. Eso es lo que hacen las ratas”, afirmó el funcionario en una conferencia de prensa desde el Pentágono.
Khamenei, de 56 años e hijo del ayatollah Ali Khamenei —asesinado en los ataques iniciales de la guerra— habría sufrido heridas en las piernas durante el bombardeo que destruyó el complejo donde residía su padre en Teherán.
Según fuentes iraníes, el dirigente permanece consciente y refugiado en un lugar altamente protegido, con comunicaciones limitadas para evitar que su ubicación sea detectada.
15.000 objetivos atacados
En paralelo, Estados Unidos confirmó que, junto con Israel, ya golpeó más de 15.000 objetivos militares iraníes desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.
Según Hegseth, la ofensiva aérea redujo 90% de las reservas de misiles iraníes y 95% de sus drones kamikaze.
Pero el Pentágono no planea frenar: el funcionario adelantó que se prepara el mayor bombardeo aéreo sobre Teherán desde que comenzó el conflicto, con más cazas y bombarderos participando de la operación.
“Vamos a destruir todas sus capacidades militares significativas a un ritmo nunca antes visto”, aseguró.
Irán responde con presión petrolera
Mientras tanto, el nuevo ayatollah dejó claro que continuará la estrategia de confrontación.
En su primer mensaje público —sin aparecer en cámara— afirmó que Irán debe utilizar el cierre del estrecho de Ormuz como herramienta de presión contra Occidente.
El problema es que por ese paso marítimo circula una parte clave del petróleo mundial.
El impacto ya se siente: el crudo Brent superó los US$100 por barril y llegó a tocar los US$120, casi un 40% más caro que antes del inicio de la guerra.
La apuesta de Trump
Pese al impacto económico global, el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo que la prioridad es impedir que Irán obtenga armas nucleares.
“Es más importante detener a Irán que controlar el precio del petróleo”, escribió en su red social Truth Social.
Con ataques que se multiplican, mercados nerviosos y el petróleo disparado, el conflicto ya dejó de ser solo regional.
La pregunta que empieza a circular en las cancillerías del mundo es otra: ¿hasta dónde puede escalar esta guerra antes de que arrastre al resto del planeta?