Un bahiense de 48 años convirtió su experiencia en logística en WiGou, una startup que hoy mueve más de 2500 envíos diarios y se posiciona como socio clave para marcas de ecommerce. Con foco en resolver lo que pasa cuando la operación se complica, Santiago Rey lidera un equipo de 90 colaboradores propios y externos, donde conviven tecnología, trabajo en calle y una cultura marcada por el compromiso
WiGou es una empresa argentina de logística integral enfocada en ecommerce, que combina transporte, almacenamiento y tecnología propia para optimizar operaciones. Fue fundada en 2022 en el barrio de Boedo por Santiago Rey.
La historia de Santiago Rey, CEO Y Founder de WiGou, no arranca con un pitch de manual. Este joven bahiense venía de toda una vida en logística.
Desde 2015 se había metido de lleno en el ecosistema de ecommerce y, según cuenta, no salió más. Pasó por compañías grandes y estructuras más chicas, siempre cerca de la operación real, mejorando procesos, bajando costos y resolviendo problemas concretos.
Pero lo que terminó de empujarlo a crear su propia empresa fue el factor humano.
En momentos de alta demanda, cuando todo debería funcionar mejor, veía cómo la operación empezaba a tensionarse. Equipos que respondían a medias, casos sin cerrar, clientes sin respuestas.
“Ahí entendí algo que después me quedó grabado. No era un problema de capacidad, era un problema de compromiso. Cuando la gente no se apropia del resultado, la operación no se sostiene”, dice.
En 2021 esa idea tomó forma. Una noche se hizo una pregunta simple. “¿Qué más puedo hacer por el cliente que hoy no estoy haciendo?”. No durmió. Al día siguiente, se desvinculó de la compañía en la que trabajaba y empezó lo que primero fue un laboratorio y después se convirtió en WiGou, la empresa de logística que hoy lidera.
“No hubo una gran inversión inicial”, recuerda, y agrega: “fue más bien poner ahorros propios, mucho tiempo, mucha energía y tomar decisiones todos los días para que la operación funcione”.
Así que más que un emprendimiento financiado, fue una construcción a pulmón, con foco en resolver un problema real. “Pensando en algo básico, como cómo nos gustaría que nos traten si el envío fuera para nosotros o para alguien cercano”, cuenta Rey
Hoy WiGou no se presenta como un operador logístico tradicional sino que, según palabras del propio Rey: “Nos definimos como una compañía que ayuda a escalar ecommerce”.
“La diferencia no está en entregar paquetes cuando todo sale bien. Está en lo que pasa cuando las cosas se complican”, insiste.
La empresa opera más de 2500 envíos diarios en AMBA combinando crossdocking, fulfillment y última milla, con un sistema propio de ruteo apoyado en inteligencia artificial que les permite tomar decisiones en tiempo real.
Pero el diferencial no está solo en la planificación sino en la reacción.
“En logística los problemas pasan. Un conductor puede tener un tema personal, un vehículo puede fallar o una entrega puede no concretarse. Para eso, tenemos un equipo de atención específico para reconfigurar rutas y reasignar envíos a fin de que la operación no se caiga”, explica.
Del lado del cliente final, el enfoque es otro: “Trabajamos con un equipo de customer que no espera el reclamo. Se anticipa, se comunica y da contexto. Porque lo que más molesta no es que un envío se retrase. Es no saber qué está pasando”.
Esa mirada se fue construyendo también a partir de golpes. Uno de los más duros llegó cuando sentían que estaban en la cima.
Se habían expandido de un depósito de 350 m2 a uno de 2.000 m2, la operación funcionaba y los números acompañaban. Pero el contexto cambió. El consumo se frenó, los clientes bajaron volumen o se fueron y la estructura dejó de ser sostenible.
“De golpe te encontrás con una estructura grande, armada para otro nivel de actividad, pero con ingresos que ya no acompañan. Ahí no hay mucho margen. O te adaptás o te llevás puesto todo. Fueron meses difíciles, donde sostener la operación costaba, pero ahí apareció el equipo”, recuerda.
Y agrega: “Lejos de soltarse, la gente se metió más. Desde todos los roles empezamos a revisar procesos, a ajustar, a proponer mejoras. Hubo mucha cabeza y mucho compromiso”.
En paralelo ordenaron las finanzas, entendieron los desbalances y reformularon el modelo. Ese momento marcó un antes y un después. “Hoy la empresa es más sólida y más equilibrada”, asegura.
Rey maneja un nivel de facturación acorde a una operación de escala, aunque evita poner el foco en el número. Prefiere hablar de calidad: “En logística, crecer en volumen sin control operativo ni financiero es peligroso. Podés facturar más y estar peor. Por eso trabajamos con una lógica de equilibrio entre volumen, costos y capacidad de ejecución”.
La evolución del negocio fue real y sin maquillaje. Al principio fue salir a resolver como se pudiera, aprender en la práctica, estar encima de todo. Después vino la etapa de ordenar, crear procesos, desarrollar tecnología y formar equipo. Y después llegó el golpe que les cambió la lógica.
“Entendimos algo que te cambia la cabeza. El crecimiento no siempre significa que estás haciendo las cosas bien”, dice. Y a partir de ahí dejaron de correr detrás del volumen y empezaron a enfocarse en sostener la operación.
“Hoy WiGou está en una etapa mucho más madura. Es una compañía que se puede bancar distintos escenarios”, añade.
Claro que cuando mira hacia atrás, el ejecutivo reconoce errores: “El principal fue cómo encaré el crecimiento en los primeros años”.
Durante mucho tiempo priorizó sumar volumen sin analizar si era sano. Tomó operaciones que no aportaban estabilidad y armó una estructura sin tener completamente ordenada la base financiera.
“Mientras todo va para arriba, eso no se nota. Pero cuando el contexto cambia, te pasa factura muy rápido”, subraya.
También admite que demoró en incorporar una mirada financiera más profesional. Y que al principio quiso abarcar todo. “Con el tiempo aprendés que no todo cliente conviene, no todo volumen aporta y no toda oportunidad es una buena decisión”.
“No corro más atrás del volumen. Porque al final, crecer no es difícil. Lo difícil es crecer y mantenerse”, remarca, y añade: “El crecimiento, hacia adelante, no lo pienso en términos de hacer más de lo mismo, viene por hacer mejor lo que el mercado hoy está resolviendo mal”.
Para Rey, el ecommerce ya no tiene como problema vender. El problema es sostener la operación cuando escala. Desde ahí busca posicionar a WiGou como un socio estratégico operativo.
Es por ello que esta startup logística trabaja en fortalecer la estructura para absorber más volumen sin perder respuesta, en desarrollar tecnología propia con un OMS como columna vertebral y en formar equipo con criterio. También avanzan en alianzas estratégicas con actores del ecosistema.
Los próximos pasos apuntan a consolidarse como un socio integral para marcas que necesitan escalar sin perder control. La idea es que puedan delegar la operación logística y enfocarse en vender.
“El objetivo es que una marca pueda apoyarse en WiGou y tener la tranquilidad de que su operación logística está resuelta”.
El equipo está integrado por Pablo Arrua, socio y experto en Marketing y los trabajadores de overol que sostienen la operación día a día. También está su esposa Melina y un integrante inesperado que ya tiene lugar propio; un perro salchicha llamado Milanesa que, según cuentan puertas adentro, también forma parte del staff.