
Cortes prolongados, protestas vecinales y una auditoría que muestra más apagones con facturas cada vez más altas. El foco vuelve a ponerse sobre Edelap y el rol del Estado provincial que debe controlarla.
El apagón que desde el lunes dejó sin luz a amplios sectores de La Plata no fue un episodio aislado ni inesperado. Ocurrió en plena ola de calor extremo y afectó a barrios como Tolosa, Ringuelet, La Loma y Barrio Norte, donde hubo zonas que pasaron más de 12 horas seguidas sin energía, volvieron a quedarse a oscuras al día siguiente y terminaron la noche con protestas y cortes de calles.
Mientras los vecinos reclamaban sin heladera, sin ventiladores y en algunos casos sin agua, los datos oficiales ya contaban otra historia incómoda. La última auditoría técnica sobre la calidad del servicio de Edelap mostró que la empresa empeoró su desempeño pese a los fuertes aumentos tarifarios habilitados desde fines de 2023. Entre diciembre de ese año y el mismo mes de 2024, las facturas de luz subieron casi un 400%.
Los indicadores que miden la calidad del servicio son claros. En el segundo semestre de 2024, Edelap promediaba 4,1 cortes por usuario y 7,3 horas sin luz. En los primeros meses del año siguiente, el número saltó a 5,7 cortes y 12 horas de interrupción por usuario. Es el segundo peor registro de los últimos siete años.
La comparación agrava el contraste. Mientras los usuarios del área metropolitana atendidos por Edenor y Edesur registraron menos cortes y menos horas sin suministro, Edelap quedó muy por debajo de los estándares exigidos por su propio contrato de concesión. Según el organismo de control provincial, casi la mitad de sus usuarios recibió un servicio que no cumplió los mínimos técnicos establecidos.
El problema no se limita a los hogares. También alcanza a instalaciones en la vía pública, por las que la empresa ya fue multada el año pasado por riesgos para la seguridad. Sin embargo, las sanciones y los anuncios de “seguimiento permanente” no parecen traducirse en un mejor servicio.
Desde el Ministerio de Infraestructura bonaerense explican los aumentos como un arrastre de decisiones nacionales y aseguran que se aplicaron decenas de multas. Pero para quienes pasaron la noche a oscuras, con temperaturas sofocantes y sin respuestas concretas, ese argumento quedó lejos de resolver el problema cotidiano.
La pelota vuelve a quedar del lado del organismo que debe controlar, sancionar y exigir resarcimientos. Mientras tanto, La Plata suma horas sin luz, facturas más caras y una pregunta que empieza a repetirse en cada apagón: ¿quién controla al que tiene que garantizar lo básico?