
La eliminación del impuesto de importación redujo el precio de los celulares en la Argentina, pero no alcanzó para igualarlos con los valores internacionales. El iPhone 17 Pro Max es el mejor ejemplo: menos impuestos, mismo debate.
Desde enero de 2026, los celulares importados ingresan al país con arancel 0%. La medida buscó bajar precios y formalizar el mercado. El efecto se vio, pero con límites claros.
Hoy, el iPhone 17 Pro Max de 256 GB cuesta $2.999.990 en tiendas oficiales. Sin impuestos, su valor ronda los $2.281.361, lo que muestra que la carga fiscal sigue pesando fuerte aun sin arancel. Las versiones con más memoria suben rápido: +$500.000 para 512 GB y casi +$900.000 para 1 TB.
Fuera de los canales oficiales, la historia es peor. En plataformas online, el mismo modelo aparece cerca de $3.400.000, con precios que todavía no reflejan del todo la baja impositiva.
La comparación internacional deja el contraste en evidencia.
En Estados Unidos, el iPhone 17 Pro Max cuesta USD 1.199.
En Chile, ronda los USD 1.751.
En Paraguay, unos USD 1.570.
Argentina sigue por encima de esos mercados, incluso sin arancel. Solo en países como Uruguay o Brasil, donde los impuestos son aún más altos, los precios resultan similares o mayores.
¿Por qué pasa esto? Porque el arancel era solo una parte del problema. Al precio final todavía se le suman IVA, ingresos brutos, tasas provinciales, costos logísticos, financieros y márgenes comerciales. Todo eso viaja junto al celular hasta la caja.
Antes, los teléfonos pagaban hasta un 16% de arancel. Hoy eso ya no existe y la diferencia con generaciones anteriores se nota. Pero la promesa implícita —precios “como afuera”— quedó lejos.
La pregunta que queda flotando es incómoda pero inevitable:
si sin arancel el iPhone sigue siendo caro, ¿cuánto del precio es impuesto y cuánto es costo argentino estructural?