
El Gobierno proyecta financiar vencimientos de deuda con privatizaciones y nuevos bonos en dólares. Busca evitar el mercado internacional mientras acelera la venta de activos clave.
El Ministerio de Economía diseñó una estrategia para afrontar los próximos vencimientos de deuda externa sin recurrir a financiamiento internacional directo. El plan combina privatizaciones, emisiones de deuda en dólares en el mercado local y otros instrumentos financieros, con el objetivo de reunir unos USD 9.000 millones entre 2026 y 2027.
Uno de los pilares es la venta de activos estatales. El Gobierno estima obtener alrededor de USD 2.000 millones a través de privatizaciones durante 2026, principalmente en el segundo semestre. Entre las empresas involucradas aparecen Intercargo, AySA y Energía Argentina, junto con concesiones como Belgrano Cargas y Corredores Viales.
El proceso será coordinado por la Agencia de Transformación de Empresas Públicas (ATEP), y en el caso de Intercargo, la transferencia implicará la salida total del Estado, manteniendo la operación y los contratos vigentes.
En paralelo, Economía avanza con nuevas emisiones de deuda en dólares. A las colocaciones del BONAR 2027 se suma el lanzamiento del bono AO28, con un tope de USD 2.000 millones. La colocación se hará de forma escalonada, replicando el esquema ya utilizado en licitaciones anteriores, que lograron captar fondos con tasas menores a las esperadas.
El Gobierno apuesta a fortalecer el mercado de capitales local para canalizar estos instrumentos, aunque persisten dudas sobre el nivel de participación del sector privado en un contexto de actividad económica retraída y cautela respecto al uso de dólares.
En este marco, el ministro Luis Caputo descartó volver a emitir deuda en Wall Street, pese a que en 2025 se evaluó esa posibilidad cuando el riesgo país había bajado. Según explicó, el foco está en conseguir financiamiento más barato para reemplazar deuda más cara.
La estrategia oficial busca mostrar un equilibrio: sostener el pago de compromisos sin aumentar el costo del endeudamiento. Sin embargo, el esquema depende de dos variables sensibles: el éxito de las privatizaciones y la capacidad del mercado local para absorber deuda en dólares.
Con vencimientos en el horizonte y un mercado todavía en tensión, el Gobierno apuesta a financiarse puertas adentro y vender activos. La incógnita es si ese equilibrio alcanza o si, más temprano que tarde, tendrá que volver a tocar la puerta que hoy decide evitar.