Este 7 de abril se cumple un año de una tragedia que sigue abierta. Agustín Villarruel, de apenas 21 años, decidió quitarse la vida en un contexto que, según denuncia su familia, estuvo atravesado por una acusación falsa, el hostigamiento social y la falta de respuestas judiciales.
Un dato que profundiza el dolor: un día después, el 8 de abril, Agustín hubiera cumplido 22 años.
El testimonio de su madre: “Fue acusado injustamente, sin pruebas”
En diálogo con este medio, su madre, Marcela Coronel, rompió el silencio y expuso un reclamo directo: justicia.
“Mi hijo fue acusado injustamente, sin pruebas. Nunca pudieron comprobar nada. Aceptamos todo: Cámara Gesell, pericias psicológicas… y nada dio en su contra. Pero el daño ya estaba hecho”, expresó.
Según su testimonio, la acusación por abuso habría sido impulsada por el padre de una menor, a quien definió como “una persona violenta y manipuladora”. A partir de allí —sostiene— comenzó un proceso de hostigamiento constante que afectó profundamente a su hijo y a todo su entorno.
“La mirada de la gente, los comentarios, los opinólogos… eso fue lo que más lo destruyó. Él no podía vivir con esa carga que nunca le correspondió”, agregó.
Denuncias, causas archivadas y críticas a la Justicia
La causa tramita en una fiscalía a cargo de la doctora Corfield, donde —según relató la madre— el volumen de expedientes habría influido en la falta de avances.
“Nos dijeron que hay más de 5.000 causas. ¿Y entonces? ¿Mi hijo tenía que esperar mientras su vida se destruía?”, cuestionó con crudeza.
Marcela Coronel asegura haber realizado más de 25 denuncias, muchas de ellas archivadas. Actualmente solicita el desarchivo y la unificación de las causas, en busca de esclarecer lo ocurrido.
También indicó que recibió asesoramiento de organismos provinciales y nacionales, incluyendo áreas vinculadas al Ministerio de Mujeres y al Ministerio de Justicia.
Un señalamiento directo y un pedido que no se detiene
En su relato, la madre apuntó contra los padres de la menor involucrada, a quienes responsabiliza por el impacto que tuvo la denuncia en la vida de su hijo.
“Les arruinaron la vida a mi hijo y a toda mi familia. Quiero que paguen por el daño que hicieron sin pruebas, por mentir y destruir”, sostuvo.
Y remarcó, sin rodeos:
“No voy a parar hasta que haya justicia. Mi hijo era feliz y le arrebataron la vida”.
Un caso que reabre el debate
A un año de su muerte, el caso de Agustín Villarruel vuelve a poner en discusión temas sensibles: el impacto de las acusaciones sin resolución judicial firme, el peso del escrache social y las consecuencias psicológicas del estigma público.
La historia no solo se sostiene en el recuerdo, sino en un reclamo que sigue vigente.
Justicia.