
Un informe de la consultora Empiria ubicó a la provincia de Buenos Aires en el puesto 15 entre las jurisdicciones del país. El déficit fiscal y el alto nivel de endeudamiento aparecen como los principales puntos críticos de la administración bonaerense.
La provincia de Buenos Aires quedó ubicada en el puesto 15 del ranking fiscal elaborado por la consultora Empiria, que analiza la salud de las 24 jurisdicciones del país a partir de indicadores vinculados a ingresos, gastos, deuda y resultado fiscal.
El análisis fue explicado por Bautista Santamarina, analista fiscal y del sector público, en diálogo con Desconfiados. Según detalló, el ranking toma cuatro variables principales: autonomía en la obtención de recursos, resultado fiscal, deuda y calidad del gasto.
Uno de los aspectos mejor evaluados para Buenos Aires es la capacidad de generar recursos propios. Santamarina señaló que la Provincia se encuentra “muy bien” en ese punto, especialmente si se tiene en cuenta que es una de las jurisdicciones que menos recibe por coparticipación nacional en relación con su tamaño.
Sin embargo, el desempeño bonaerense cae al analizar el resultado fiscal. De acuerdo con el especialista, la Provincia registra un déficit de 0,3% de su producto, que asciende a 0,8% si se contabilizan los intereses. Ese dato, explicó, prácticamente no varió respecto de 2024 y es uno de los factores que más afecta su posición en el ranking.
El otro punto crítico es el endeudamiento. Santamarina afirmó que Buenos Aires es la provincia con mayor deuda del país y precisó que ese pasivo se ubica en torno al 50% de sus ingresos totales. Ese nivel de compromiso financiero vuelve a impactar negativamente en la evaluación general.
En materia de gasto público, el informe no mide únicamente el volumen del gasto, sino su composición. La consultora pondera de manera más favorable el gasto destinado a obra e infraestructura que el gasto en personal. En ese indicador, Buenos Aires quedó en el puesto 11 entre las 22 provincias evaluadas.
Según Santamarina, el resultado final de la Provincia se explica principalmente por dos elementos: un nivel elevado de deuda y un resultado fiscal deficitario. Ambos factores reducen el margen de maniobra de la administración bonaerense y condicionan su capacidad de financiar nuevas políticas o inversiones.
El analista explicó que una provincia que gasta más de lo que ingresa debe cubrir ese desbalance con deuda. Esa dinámica, sostuvo, limita la posibilidad de ejecutar obras, mejorar rutas o ampliar infraestructura con la misma holgura que una jurisdicción con equilibrio o superávit.
También advirtió que el deterioro fiscal puede tener consecuencias financieras. Si los inversores perciben que la Provincia mantiene un déficit persistente, sus bonos se vuelven más riesgosos, porque aumenta la incertidumbre sobre su capacidad de repago.
Como cierre, Santamarina planteó que Buenos Aires debería avanzar hacia un sendero de mayor equilibrio fiscal. Aclaró que ese objetivo no necesariamente debe alcanzarse en un solo año, pero consideró necesario iniciar movimientos en esa dirección para recuperar margen de acción y reducir la presión del endeudamiento.