
La falta de una propuesta salarial antes del cierre de la liquidación de haberes dejó sin aumentos a los trabajadores estatales en junio. Los sindicatos advierten sobre el deterioro de los ingresos y exigen una convocatoria urgente.
El gobierno de Axel Kicillof cerró la liquidación de los salarios de junio sin presentar una nueva oferta paritaria para los trabajadores estatales bonaerenses. La decisión implica que cualquier actualización salarial recién podrá aplicarse a partir de julio, en medio de crecientes reclamos sindicales por la pérdida del poder adquisitivo.
Las negociaciones realizadas durante la última semana concluyeron sin avances concretos. Durante los encuentros, los funcionarios provinciales informaron sobre medidas de desendeudamiento y ratificaron el pago del medio aguinaldo en tiempo y forma, pero evitaron presentar una propuesta de recomposición salarial.
La situación generó malestar entre los gremios, que esperaban una oferta antes del cierre de la liquidación para que el incremento impactara también en el aguinaldo. Distintas organizaciones sindicales sostienen que los salarios vienen perdiendo terreno frente a la inflación y reclaman una actualización con efecto retroactivo.
El último acuerdo salarial alcanzado por la Provincia había contemplado una suba acumulada del 9,3% hasta mayo e incluía una cláusula de revisión. Sin embargo, esa instancia de actualización todavía no derivó en una nueva propuesta formal.
Desde el Ejecutivo provincial atribuyen las dificultades a un contexto fiscal complejo y a la reducción de recursos provenientes del Gobierno nacional. Los sindicatos, en cambio, sostienen que la situación salarial se volvió insostenible y reclaman respuestas inmediatas.
La tensión también se trasladó al sector educativo. Mientras el Frente de Unidad Docente Bonaerense reiteró sus pedidos de recomposición salarial y mejoras laborales, sectores disidentes convocaron medidas de fuerza y movilizaciones para exigir aumentos que permitan recuperar el poder de compra de los ingresos.
Con las paritarias estancadas y sin una nueva convocatoria confirmada, la presión gremial sobre la administración bonaerense continúa en aumento. Los sindicatos esperan definiciones en los próximos días y advierten que el conflicto podría profundizarse si no aparecen respuestas concretas.