
El gobernador bonaerense reveló que ofreció la Gobernación para realizar la despedida del músico y aprovechó la ocasión para cuestionar al Gobierno nacional. Sus declaraciones también generaron malestar en sectores del kirchnerismo.
La muerte de Carlos “Indio” Solari provocó una conmoción masiva en todo el país y movilizó a cientos de miles de seguidores durante su despedida en Avellaneda. Sin embargo, el homenaje también quedó atravesado por la disputa política.
En una entrevista radial posterior al velatorio, Axel Kicillof reveló que había puesto a disposición de la familia distintos espacios públicos para realizar la ceremonia, entre ellos la Gobernación bonaerense y el Pasaje Dardo Rocha de La Plata. No obstante, gran parte de sus declaraciones estuvieron centradas en cuestionar al Gobierno nacional.
El mandatario sostuvo que no le sorprendió que la administración de Javier Milei no habilitara el Congreso de la Nación para despedir al artista y vinculó esa decisión con la relación que el oficialismo mantiene con distintos sectores de la cultura.
Lejos de limitarse a destacar la figura del músico o el desarrollo del operativo, Kicillof también calificó la despedida como un “hecho político”, una definición que rápidamente generó repercusiones dentro y fuera del peronismo.
Según fuentes cercanas al kirchnerismo consultadas por este medio, las declaraciones del gobernador provocaron incomodidad en sectores vinculados a La Cámpora y al entorno de Máximo Kirchner. El malestar estaría relacionado con el protagonismo que asumió Kicillof durante una jornada que tenía como centro la despedida de uno de los artistas más influyentes de la historia argentina.
Las mismas fuentes sostienen que dirigentes camporistas consideran que el gobernador intentó capitalizar políticamente un acontecimiento de enorme sensibilidad popular, desplazando el foco de la figura del Indio Solari hacia una nueva confrontación con el Gobierno nacional.
Mientras tanto, Kicillof destacó el despliegue realizado por la Provincia de Buenos Aires durante el operativo y celebró la masiva convocatoria que reunió a cientos de miles de personas en Avellaneda.
Lo que comenzó como una despedida multitudinaria a uno de los mayores íconos del rock argentino terminó derivando también en una nueva disputa política, con críticas a la Casa Rosada y tensiones dentro del propio peronismo bonaerense.