
El resultado corriente positivo no alcanzó para compensar el aumento del gasto y la caída de ingresos reales. El balance final expone el deterioro de las cuentas provinciales.
La provincia de Buenos Aires cerró el ejercicio 2025 con un déficit financiero de $2.063.615 millones, equivalente al 6% de sus ingresos totales, según el informe de ejecución presupuestaria del Ministerio de Economía bonaerense.
Aunque la administración provincial registró un superávit económico de $280.860 millones —resultado que mide el funcionamiento corriente del Estado—, ese saldo no alcanzó para cubrir el impacto del gasto de capital y el pago de deuda. El resultado primario también fue negativo, con un déficit de $869.985 millones.
El deterioro fiscal se dio en un contexto de caída de los recursos en términos reales. Los ingresos totales quedaron 15,9% por debajo de 2022 y 13,6% por debajo de 2023, afectados por la desaceleración económica y la reducción de transferencias no automáticas del Gobierno nacional.
En paralelo, el gasto público mantuvo una dinámica de crecimiento. Mientras los ingresos alcanzaron $34,5 billones, los gastos ascendieron a $36,5 billones, ampliando la brecha entre recursos y erogaciones.
La recaudación tributaria fue el principal sostén financiero, con $26,3 billones y un aumento nominal del 42,5%. Sin embargo, tanto los tributos provinciales como los recursos de origen nacional crecieron por debajo de la inflación, lo que implicó una pérdida de poder real de financiamiento.
El informe también advierte una caída real del 22,7% en las transferencias corrientes nacionales, lo que redujo el margen de maniobra fiscal.
A pesar de ese escenario, los gastos de capital aumentaron 56,1% y las transferencias de capital 112%, en gran parte para sostener obras públicas. Al mismo tiempo, crecieron las erogaciones en áreas como seguridad social (49,9%), consumo (44,5%) y transferencias corrientes (37,7%), vinculadas a salud, asistencia social y funcionamiento del Estado.
El cierre fiscal de 2025 refleja una tensión creciente entre ingresos en retroceso y un gasto que continúa en expansión, con un resultado financiero que consolida el déficit y reduce el margen de acción para los próximos años.