
Un ataque iraní contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz volvió a sacudir al mercado energético global. El petróleo sube, las bolsas caen y ya se habla de escenarios con barriles que podrían dispararse a niveles históricos.
La tensión en Medio Oriente volvió a golpear a los mercados globales. Este miércoles, el precio del petróleo subió luego de que Irán atacara al menos tres buques comerciales en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta.
Según reportes internacionales, el régimen iraní también apuntó contra el aeropuerto de Dubai, ampliando la preocupación sobre una posible escalada regional.
El impacto se sintió rápido en el mercado energético.
El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, sube alrededor de 1,6% y ronda los u$s85, mientras que el Brent del Mar del Norte, referencia internacional, ya se ubica cerca de u$s90 por barril.
La reacción no fue solo en el petróleo.
Las bolsas europeas arrancaron la jornada con pérdidas: Fráncfort cayó más de 1%, París retrocedió 0,58% y Londres 0,73%. En Asia también predominó la cautela, con bajas en Hong Kong y Shanghái.
La preocupación de fondo es clara: si el conflicto afecta el flujo de petróleo desde Medio Oriente, el impacto en los precios podría ser fuerte y rápido.
El estrecho de Ormuz es clave en ese tablero. Por allí pasa cerca del 20% del petróleo que se comercia en el mundo.
Y en medio de la escalada, desde Teherán llegó una advertencia que encendió aún más las alarmas: algunos funcionarios iraníes insinuaron que el barril podría trepar incluso hasta los u$s200 si el conflicto se profundiza.
Ante ese escenario, los gobiernos occidentales ya evalúan medidas de emergencia.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) analiza liberar reservas estratégicas de petróleo para frenar la suba. Sería la mayor liberación de reservas de la historia, superando los 182 millones de barriles que se inyectaron en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania.
Hoy el mundo consume unos 100 millones de barriles de petróleo por día, mientras que los países de la AIE acumulan más de 1.200 millones de barriles en reservas públicas, además de otros 600 millones en reservas industriales.
El objetivo sería simple: aumentar la oferta para enfriar los precios antes de que la crisis escale aún más.
Pero nadie tiene claro qué va a pasar.
El banco UBS ya planteó tres posibles escenarios:
- Si el conflicto se desescala rápido, el petróleo podría volver a la zona de u$s70–80.
- Si el transporte en Ormuz se interrumpe durante un mes, el barril podría superar los u$s100.
- Y si hay daños en infraestructura energética clave, el Brent podría superar los u$s150.
En otras palabras: el mercado energético está mirando el mismo punto del mapa.
Y ese punto se llama Estrecho de Ormuz.
Porque cuando esa ruta se tensa, el petróleo no solo sube: el mundo entero empieza a pagar la factura.