
El gobernador analiza desdoblar los comicios en la provincia de Buenos Aires para ganar primero en su distrito y llegar con impulso a la pelea nacional. La idea entusiasma a intendentes aliados, pero genera rechazo en sectores del propio peronismo.
Axel Kicillof empieza a mirar el calendario electoral de 2027 con una idea sobre la mesa: adelantar la elección bonaerense y separarla de la nacional.
El argumento que circula en la Gobernación es simple. Si el peronismo logra una victoria clara en Buenos Aires antes de la elección presidencial, ese resultado podría funcionar como plataforma política para una eventual candidatura nacional del propio Kicillof.
La estrategia se apoya en un factor clave del peronismo bonaerense: los intendentes. En La Plata confían en el peso territorial de los jefes comunales para garantizar un triunfo provincial contundente, como ocurrió en la elección bonaerense del 7 de septiembre pasado.
Según el razonamiento del entorno del gobernador, si los intendentes se sienten parte del proyecto político —y no relegados como en armados anteriores— podrían jugar fuerte tanto en la elección provincial como en la nacional.
Pero la jugada no está exenta de riesgos.
Dentro del propio peronismo hay voces que advierten que separar las elecciones podría terminar debilitando la campaña presidencial. El argumento es que, si los intendentes aseguran primero su territorio, luego podrían bajar la intensidad en la pelea nacional.
Ese es, justamente, el planteo que vienen haciendo Cristina Fernández de Kirchner y dirigentes de La Cámpora desde 2025. Según esa lectura, el desdoblamiento divide recursos, energías y militancia, y puede terminar favoreciendo a la oposición.
La diputada Mayra Mendoza fue una de las voces más críticas. Tras el avance de la reforma laboral en el Congreso, volvió a señalar que ganar concejos deliberantes o municipios no sirve si el peronismo pierde poder en el plano nacional.
Mientras tanto, los intendentes alineados con Kicillof empujan la idea contraria. Dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el armado político del gobernador, varios jefes comunales dan casi por hecho que el desdoblamiento volverá a discutirse.
El razonamiento es más pragmático: ante un escenario nacional incierto, prefieren asegurar primero el control de la provincia y los municipios.
La discusión, de todos modos, todavía no está cerrada. El gobernador tiene la facultad de fijar la fecha de la elección bonaerense, pero la decisión final dependerá también de la agenda política que se discuta este año en la Legislatura.
Sobre la mesa aparecen tres temas sensibles: la posible vuelta de las reelecciones indefinidas para intendentes, la implementación de la Boleta Única de Papel y el futuro de las PASO.
Todos temas que, casualmente, también impactan de lleno en la forma en que se organizará la próxima batalla electoral.
Por ahora, en la Gobernación hablan de una “posibilidad clara”, pero no de una decisión tomada.
La pregunta es si el desdoblamiento será una jugada estratégica para llegar fortalecido a la Casa Rosada… o un movimiento que termine profundizando las propias grietas dentro del peronismo.