
El Presidente oficializó la salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia y nombró en su lugar al fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques. El cambio busca ordenar la interna del área y acelerar una agenda sensible: cubrir decenas de cargos vacantes en la Justicia.
El Gobierno nacional realizó un cambio importante en el Ministerio de Justicia. Javier Milei decidió reemplazar a Mariano Cúneo Libarona por el fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, Juan Bautista Mahiques, en una decisión que venía gestándose desde hace semanas.
El anuncio se hizo con una foto en la Quinta de Olivos junto al ministro saliente y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. En paralelo, el apoderado nacional de La Libertad Avanza, Santiago Viola, asumirá como secretario de Justicia.
La salida de Cúneo Libarona no fue una sorpresa total dentro del Gobierno. El propio funcionario venía planteando desde hace meses su intención de dejar el cargo por el desgaste de la gestión. Según trascendió, ya existía un acuerdo con los hermanos Milei para que su ciclo terminara en marzo.
Con este movimiento, la Casa Rosada busca reordenar una cartera que venía atravesando tensiones internas. La llegada de Mahiques también implica una nueva estructura política: el nuevo ministro mantiene una relación cercana con Viola y su nombramiento fue impulsado por el entorno presidencial.
Mahiques llega con un perfil fuerte dentro del mundo judicial. Desde 2019 es el jefe de los fiscales de la Ciudad de Buenos Aires y desde 2022 preside la Asociación Internacional de Fiscales. Además, durante el gobierno de Mauricio Macri fue representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura.
Su apellido tampoco pasa desapercibido en los tribunales. Su padre, Carlos “Coco” Mahiques, integra la Cámara Federal de Casación Penal, mientras que uno de sus hermanos también es fiscal en la Ciudad. En el ambiente judicial se lo suele ubicar dentro de lo que muchos llaman la “familia judicial”.
Pero más allá de los nombres, el desafío principal será otro: avanzar con la cobertura de vacantes en la Justicia. Hoy cerca del 40% de los cargos judiciales federales y nacionales están sin titular.
En el Gobierno aseguran que ya hay más de 150 pliegos listos para enviar al Senado, aunque la estrategia sería hacerlo de forma gradual para facilitar las negociaciones políticas necesarias para aprobarlos.
La discusión no es menor. En la Casa Rosada consideran que esos cargos son clave porque corresponden a juzgados y tribunales que toman decisiones concretas sobre causas penales y procesos sensibles.
En ese escenario, la nueva conducción del Ministerio de Justicia tendrá una tarea delicada: mover las piezas de un tablero judicial históricamente atravesado por disputas políticas.
La pregunta que empieza a circular en tribunales y en el Congreso es simple: si el Gobierno logra avanzar con esos nombramientos… o si la negociación vuelve a trabarse en el Senado.