
En medio del conflicto salarial con estatales y docentes, el gobierno bonaerense asegura que la Nación le debe más de $22 billones. Mientras tanto, los gremios endurecen su postura y amenazan con medidas de fuerza en el arranque del ciclo lectivo.
La tensión en la provincia de Buenos Aires escaló en las últimas horas. Con los sindicatos en pie de guerra por la negociación paritaria, el gobernador Axel Kicillof salió a explicar —a través de su ministro de Economía, Pablo López— que la falta de recursos responde al ajuste impulsado por el gobierno nacional.
Según detalló el funcionario, desde la asunción de Javier Milei la Provincia habría perdido $22,2 billones entre recortes de programas, obras paralizadas, deudas directas y caída de recaudación. El monto, afirmó, equivale a ocho años de obra pública provincial, a la mitad del presupuesto total bonaerense o a más de un año completo de recaudación propia.
El mensaje no fue casual. Llega justo cuando los gremios estatales rechazaron la oferta salarial del Ejecutivo y avanzan con medidas de fuerza. Los docentes convocaron a un paro para el inicio de clases, el mismo día en que el gobernador debe abrir las sesiones ordinarias en la Legislatura. ATE pidió una convocatoria “urgente” a paritarias y los judiciales evalúan sumarse.
Mientras la Provincia atribuye el ahogo financiero al recorte nacional, los sindicatos presionan con otro argumento: si faltan fondos, reclaman que se aumenten impuestos a los sectores de mayor renta. El conflicto, así, ya no es solo entre Nación y Provincia, sino también hacia adentro.
El cruce se amplió al plano municipal. La intendenta de Quilmes en uso de licencia, Mayra Mendoza, apuntó contra el vocero presidencial Manuel Adorni luego de que el Gobierno nacional habilitara una web para que los ciudadanos reporten tasas municipales. Mendoza habló de “desfinanciamiento” y acusó a la Nación de buscar asfixiar a provincias y municipios.
El escenario es claro: Provincia reclama deuda, Nación exhibe superávit, los gremios exigen aumentos y el ciclo lectivo arranca con amenaza de paro. En el medio, los bonaerenses.
La pregunta que queda flotando es incómoda: ¿el problema es exclusivamente el ajuste nacional o también hay límites en la administración provincial? Porque cuando no alcanza para salarios y tampoco hay margen político, el conflicto deja de ser técnico y se vuelve desgaste puro.