
La votación de la reforma laboral no solo dejó tensión con el oficialismo. También expuso, una vez más, la fractura interna del peronismo entre el kirchnerismo duro y los gobernadores que negocian con Milei.
La sesión por la reforma laboral en Diputados dejó una escena que el peronismo venía intentando disimular: la interna está más viva que nunca. Antes incluso de empezar el debate, el foco se corrió del oficialismo a las propias bancas de Unión por la Patria.
Legisladores que responden a los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones) ocuparon sus asientos y dieron quórum para habilitar el tratamiento del proyecto impulsado por Javier Milei. El dato fue suficiente para que el kirchnerismo activara la ofensiva.
Dirigentes cercanos a Cristina Fernández de Kirchner denunciaron que esos diputados “entraron por la boleta del PJ” y terminaron siendo “funcionales” al Gobierno. La discusión no fue solo por el voto final —algunos terminaron votando en contra— sino por haber permitido que la sesión se abriera. En la lógica interna del bloque, ahí estuvo la verdadera llave.
Desde el cristinismo sostienen que los gobernadores del norte juegan un doble rol: se presentan como peronistas, pero negocian con la Casa Rosada para garantizar gobernabilidad en sus provincias. Del otro lado, en las provincias cuestionadas responden que el kirchnerismo perdió lectura federal y que la estrategia de confrontación permanente no resuelve problemas concretos.
La tensión no es nueva. Cristina viene impulsando intervenir PJ provinciales como los de Misiones y Salta, mientras que los mandatarios mantienen alianzas tácticas con Milei en el Congreso. Axel Kicillof, en paralelo, intenta tender puentes con algunos de ellos para no romper del todo el frente opositor.
El conflicto también podría trasladarse al Senado, donde un sector cercano a esos gobernadores analiza romper el interbloque justicialista.
En medio de una reforma laboral que ya encendía la grieta con el oficialismo, el peronismo abrió otra dentro de su propia casa. La pregunta que sobrevuela es más incómoda que ideológica: ¿puede el PJ construir una alternativa nacional si no logra acordar ni cómo votar en el recinto?