
La Cámara alta se prepara para una agenda cargada que incluye tres proyectos sensibles: reforma laboral, ley penal juvenil y una modificación clave en materia de Glaciares. El oficialismo confía en tener los números.
El Senado tendrá una semana de alto voltaje político. Entre jueves y viernes, el oficialismo buscará convertir en ley tres de las principales apuestas del presidente Javier Milei en sesiones extraordinarias: la reforma laboral, la baja de la edad de imputabilidad y una modificación a la Ley de Glaciares.
La reforma laboral llega tras su aprobación en Diputados por 135 votos a favor y 115 en contra. Sin embargo, como la Cámara baja eliminó el artículo 44 —que limitaba el pago de licencias médicas— el proyecto debe volver al Senado para su revisión final. Desde el Gobierno aseguran que no habrá sobresaltos y que se repetirá el escenario de respaldo que ya tuvo cuando obtuvo 42 votos en general.
El jueves se debatirá la ley penal juvenil, que también ya tiene media sanción, junto con la designación de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea, y la modificación a la Ley de Glaciares. Esta última es clave para gobernadores del norte como Gustavo Sáenz, Raúl Jalil, Marcelo Orrego y Carlos Sadir, quienes reclaman flexibilizaciones para potenciar el desarrollo minero en sus provincias.
El viernes será el turno de la reforma laboral y del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, otro punto estratégico para la Casa Rosada. El dato político: el oficialismo consiguió respaldo de sectores del peronismo en casi todas estas iniciativas. La única oposición firme y sistemática proviene del bloque de Unión por la Patria alineado con Cristina Kirchner.
Con números aparentemente asegurados y acuerdos transversales en marcha, el Gobierno se encamina a una semana decisiva. La pregunta es si este respaldo parlamentario refleja consenso estructural o una convergencia táctica que puede cambiar con el próximo conflicto.