
La posible eliminación del impuesto interno incluida en el proyecto podría reconfigurar el mercado automotor. Mientras tanto, la incertidumbre ya impacta en las concesionarias.
La media sanción de la reforma laboral no solo abre debate en el plano laboral. También podría impactar en el bolsillo de quienes están pensando en comprar un 0 km. Según especialistas tributarios, si la Cámara de Diputados aprueba la eliminación del impuesto interno, los vehículos alcanzados por ese gravamen podrían bajar entre un 10% y 13%.
Actualmente, el llamado “impuesto al lujo” aplica una alícuota del 18% sobre el precio de fábrica de determinados modelos. En la práctica, esa carga termina encareciendo los valores finales hasta cifras cercanas a los $120 millones en algunos casos.
El eventual recorte no sería automático ni uniforme. Algunas marcas podrían trasladar el beneficio de forma parcial y otras ajustar más fuerte para ganar mercado. De hecho, ya hay estrategias cruzadas: descuentos anticipados, freno en la nacionalización de autos importados y ventas que quedan en pausa hasta que haya definición legislativa.
La expectativa ya está teniendo efecto. Según operadores del sector, muchas operaciones están “negociadas pero no cerradas”. El cliente espera la confirmación para decidir.
Si finalmente se elimina el impuesto, el impacto no quedaría solo en los 0 km. También se reacomodarían precios en gama media, pickups y, con algo de demora, en el mercado de usados.
El Congreso tiene la última palabra. El mercado, mientras tanto, se mueve entre la especulación y la cautela. La incógnita es si la baja prometida llegará completa al consumidor o quedará diluida en la dinámica comercial.