
Aunque 2025 cerró con récord de patentamientos, economistas advierten que el mercado automotor sigue en pleno reacomodamiento. Precios, tasas y usados todavía tendrían margen para corregir.
El mercado automotor argentino vive una paradoja: más ventas que en los últimos años, pero señales claras de que los precios aún no llegaron a su punto de equilibrio. Así lo plantean distintos economistas que coinciden en una idea incómoda para concesionarias y ansiosos compradores: esperar puede ser un buen negocio.
Durante 2025 se patentaron cerca de 612.000 autos 0 km —el mejor registro desde 2018, según la Cámara de Concesionarios de Automotores de la República Argentina— y el mercado de usados superó los 1,8 millones de operaciones. Sin embargo, para el economista Federico Alonso, este repunte responde más a la liberación de una demanda contenida que a un nuevo equilibrio del mercado.
“El mercado no se mueve por hechos aislados, se mueve por tendencias”, explicó. En ese sentido, comparó el proceso actual con lo que ocurrió antes en sectores como el inmobiliario: una reactivación fuerte inicial y luego una etapa de normalización, con ajustes de precios.
Uno de los puntos clave es el financiamiento. Cerca del 50% de los autos 0 km se compran con crédito, y hoy las tasas siguen altas. Para Alonso, ese factor, sumado a la mayor oferta, indica que todavía hay margen para que los valores bajen.
En los autos de alta gama, la corrección ya empezó. La reducción del impuesto interno —que pasó del 35% al 18%— impactó en los precios y no se descarta una nueva baja en 2026. En los usados, el ajuste viene más lento: la brecha con los 0 km es menor a lo habitual, una señal de que todavía podrían abaratarse.
La mayor competencia también juega su parte. La apertura comercial y el ingreso de nuevas marcas ampliaron la oferta en un mercado históricamente restringido. “Cuando hay más autos para vender, los precios terminan acomodándose”, sintetizó Alonso.
El economista Christian Buteler coincidió en el diagnóstico: “No es un año donde el consumo presione fuerte ni donde la inflación se dispare. En ese contexto, esperar para comprar un auto es lógico”. Además, advirtió que muchas promociones esconden descuentos implícitos: tasa cero para financiar, pero rebaja si se paga en efectivo.
Por su parte, Florencia Fiorentin sumó una mirada estructural. Según explicó, el mercado todavía se está ajustando por cambios simultáneos en oferta y demanda, con nuevos jugadores y sectores que compran en dólares sosteniendo parte del consumo.
“El proceso no terminó. Cuando la demanda se termine de absorber, el mercado debería estabilizarse en niveles más bajos”, señaló, aunque aclaró que la baja de tasas podría demorar.