
El conflicto salarial del transporte se desactivó. Hubo acuerdo entre las empresas y la UTA, se garantizó la continuidad del servicio y se evitó una nueva medida de fuerza. Pero el esquema vuelve a dejar preguntas abiertas.
Finalmente, no hubo paro. Las cámaras empresarias del transporte de pasajeros y la Unión Tranviarios Automotor (UTA) cerraron un acuerdo salarial que será homologado y que asegura la continuidad del servicio de colectivos.
El entendimiento establece aumentos del 1,4% en enero y del 1,3% en febrero y marzo, además de sumas fijas no remunerativas y viáticos mensuales en alza. Con este esquema, el salario básico de los choferes alcanzará en abril los $1.545.278.
La clave del acuerdo fue el compromiso del Ministerio de Economía de cubrir la totalidad del costo del aumento salarial. En los hechos, el Estado vuelve a jugar un rol central a través del sistema de subsidios para sostener el funcionamiento del transporte urbano.
En paralelo al cierre del acuerdo, la Secretaría de Transporte dispuso la retención de subsidios a empresas donde se detectaron irregularidades. La decisión se tomó tras denuncias por presuntas maniobras en la liquidación de boletos para incrementar compensaciones estatales, lo que derivó en una auditoría integral del sistema. El grupo La Nueva Metropol aparece como el principal señalado por otras compañías del sector.
Desde las cámaras empresarias advierten que la situación sigue siendo delicada. Plantean que operan con ingresos insuficientes en un contexto de suba constante de costos, mientras las tarifas no acompañan el ritmo de la inflación.
Según datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), en 2025 la inflación acumulada fue del 31,5%, frente a un aumento del boleto urbano promedio del 22,7%. Además, el Índice Bondi señala que el costo real del boleto sin subsidio en el AMBA ronda los $1.781, mientras que la tarifa técnica actual es de $1.236,81 por viaje.