
Con más de 220 mil hectáreas arrasadas, los mandatarios del sur exigen que el Gobierno nacional declare la emergencia para destrabar fondos. Denuncian falta de recursos y respuestas fragmentadas mientras los incendios siguen activos.
Los gobernadores de la Patagonia se reunieron de urgencia para elevar un reclamo conjunto al Gobierno nacional: que se declare la emergencia nacional por los incendios forestales que afectan a la región desde el inicio del verano. El encuentro, realizado por Zoom, reunió a Ignacio Torres, Alberto Weretilneck, Rolando Figueroa, Claudio Vidal y Sergio Ziliotto.
El objetivo es claro: contar con un instrumento legal que permita a Nación enviar fondos sin límite para el combate del fuego. En las provincias sostienen que, sin esa declaración, los recursos disponibles no alcanzan para enfrentar una catástrofe de esta magnitud.
Las cifras explican la urgencia. En total, ya se quemaron más de 220 mil hectáreas: alrededor de 168 mil en La Pampa, 45 mil en Chubut, 10 mil en Río Negro, 6 mil en Neuquén y unas 700 en Santa Cruz. En Chubut y Río Negro, además, ya se declaró la emergencia provincial y se destinaron más de 10 mil millones de pesos a combustible y materiales, con presupuestos que empiezan a agotarse.
Desde las provincias señalan que la ayuda nacional llegó de manera limitada, principalmente a través de la Agencia Federal de Emergencias, y que no hubo hasta ahora una medida extraordinaria de alcance general. También remarcan las dificultades operativas de áreas clave como Parques Nacionales y el impacto de una sequía histórica que agrava la propagación del fuego.
El reclamo apunta a la Casa Rosada y al presidente Javier Milei, a quien le piden una decisión política que unifique la respuesta frente a una crisis ambiental que no reconoce fronteras provinciales.
Mientras tanto, los focos siguen activos en varias zonas y el desgaste financiero crece. La pregunta que queda abierta es si la emergencia nacional llegará a tiempo para cambiar el curso del desastre o si las provincias deberán seguir enfrentando solas un problema que ya supera sus capacidades.