La inflación en Argentina terminó 2025 en 31,5%, marcando el registro anual más bajo de los últimos ocho años. El dato fue confirmado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que informó que el Índice de Precios al Consumidor aumentó 2,8% en diciembre.
Este resultado consolida una marcada desaceleración inflacionaria a lo largo del año y se presenta como uno de los principales indicadores del impacto del programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei desde su asunción en diciembre de 2023.
Si bien el último mes del año mostró una leve suba respecto de meses anteriores, explicada en parte por factores estacionales, el comportamiento general de los precios mantuvo una tendencia descendente en el acumulado anual. De acuerdo con el informe oficial, los mayores aumentos de diciembre se registraron en Transporte, con una suba del 4%, y en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que avanzaron 3,4%. En tanto, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el que tuvo mayor impacto en el índice general.
La comparación interanual refuerza la magnitud del descenso. En 2024, la inflación había alcanzado el 117,8%, cifra que ya representaba una baja significativa frente al 211,4% registrado en 2023, último año de la administración anterior. El cierre de 2025 confirma así una trayectoria de desinflación sostenida, pese a la fuerte inercia heredada.
Las proyecciones privadas y las expectativas del mercado anticipan que esta tendencia podría profundizarse durante 2026. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la inflación anual para el próximo año se ubicaría en torno al 20,5%, lo que implicaría un nuevo descenso respecto del nivel actual.
Desde el Poder Ejecutivo, el presidente Javier Milei manifestó su confianza en que el proceso de estabilización continúe. El mandatario incluso anticipó que, hacia la segunda mitad de 2026, la inflación mensual podría comenzar con un dígito, en línea con el objetivo oficial de alcanzar una estabilidad de precios duradera.
De este modo, el cierre de 2025 con una inflación del 31,5% no solo representa el menor registro desde 2017, sino que también sienta las bases para un escenario macroeconómico más previsible en los próximos años.