El Gobierno de Javier Milei logró este martes la aprobación del Presupuesto 2026, una de las leyes centrales para la conducción económica del país. Tras una extensa sesión que se prolongó por más de ocho horas, el Senado dio sanción definitiva al proyecto, permitiendo al Ejecutivo contar con una hoja de ruta fiscal avalada por el Congreso de cara a la segunda mitad de su mandato.
La iniciativa fue aprobada en general con 46 votos afirmativos, 25 negativos y una abstención, quedando a solo dos votos de alcanzar la mayoría especial de dos tercios. En la votación en particular, todos los artículos también obtuvieron luz verde, incluido el capítulo que generó mayores cuestionamientos por parte de la oposición, vinculado a eventuales reasignaciones en partidas educativas.
Acuerdos transversales y quiebres en la oposición
El resultado reflejó una construcción política más amplia que la base legislativa de La Libertad Avanza. A los 21 senadores oficialistas se sumó el respaldo del bloque radical, legisladores del PRO, representantes provinciales y un grupo de senadores peronistas que se desmarcaron de la conducción de Cristina Kirchner.
Entre ellos se destacaron los votos favorables de Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán) y Carolina Moisés (Jujuy). En tanto, la cordobesa Alejandra Vigo optó por abstenerse en todo el articulado, mientras que otros legisladores lo hicieron de manera parcial en determinados capítulos.
Las proyecciones económicas del Presupuesto
El Presupuesto 2026 fija las principales variables macroeconómicas del Gobierno. Según el texto aprobado, se prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno del 5%, una inflación anual del 10,1% y un tipo de cambio que rondaría los 1.423 pesos hacia diciembre del próximo año.
El corazón del programa es el equilibrio fiscal: el Ejecutivo proyecta un superávit primario equivalente al 1,5% del PBI y un resultado financiero positivo del 0,2%. A su vez, se estima un aumento de las exportaciones del 10,6%, en línea con la estrategia de consolidación externa y acumulación de reservas.
Un cambio de paradigma fiscal
Durante el debate, el presidente de la Comisión de Hacienda y miembro informante del oficialismo, Ezequiel Atauche, subrayó que se trata de un presupuesto sin déficit, algo que —remarcó— no se había logrado en más de una década. En ese sentido, señaló que el objetivo central es recuperar la confianza interna y externa, tras recibir una economía marcada por altos niveles de riesgo país y vencimientos de deuda de corto plazo.
Atauche también defendió los artículos vinculados al control del gasto y a la solicitud de información a las universidades, al sostener que se trata de herramientas ya utilizadas en gestiones anteriores, tanto kirchneristas como macristas.
Críticas y defensa política
Desde el kirchnerismo, varios senadores cuestionaron el alcance social del Presupuesto y advirtieron sobre el impacto en áreas sensibles como educación y previsión social. En la UCR, si bien se acompañó la ley, algunos legisladores expresaron reparos sobre determinados artículos, aunque coincidieron en la necesidad institucional de contar con un presupuesto aprobado.
El cierre del debate estuvo a cargo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien planteó la votación como una decisión de fondo sobre el rumbo del país. En su intervención, afirmó que el Presupuesto 2026 se apoya en la premisa del superávit permanente y rechazó la lógica del déficit como herramienta de gestión.
Con la sanción de la ley, el Gobierno de Javier Milei culmina el año con una victoria política de peso y refuerza su mensaje de orden fiscal, previsibilidad y disciplina macroeconómica como pilares de su programa económico.