Cada 2 de abril, la ciudad de La Plata no solo se suma a la conmemoración nacional por Malvinas, sino que también detiene su ritmo para recordar una de las mayores tragedias de su historia reciente: la inundación de 2013, que dejó un saldo devastador y una herida que aún permanece abierta en la memoria colectiva.
Aquella jornada, una tormenta extraordinaria descargó en pocas horas una cantidad de lluvia sin precedentes sobre la capital bonaerense y sus alrededores. El sistema de desagües colapsó rápidamente y numerosos barrios quedaron bajo el agua, en algunos casos con niveles que superaron el metro y medio dentro de las viviendas.
El resultado fue trágico: decenas de personas perdieron la vida, miles debieron ser evacuadas y se registraron importantes daños materiales. Calles convertidas en ríos, autos arrastrados por la corriente y familias enteras intentando salvar lo poco que podían forman parte de las imágenes que aún hoy estremecen.
A lo largo de los años, el 2 de abril se transformó en una fecha de duelo y reflexión para los platenses. Vecinos, familiares de las víctimas y organizaciones sociales realizan homenajes, actos y actividades para mantener viva la memoria y reclamar justicia. El pedido de obras hidráulicas, planificación urbana y sistemas de alerta eficientes sigue siendo una demanda vigente.
Si bien en estos años se llevaron adelante algunas mejoras en infraestructura, muchos sectores de la ciudad continúan señalando la necesidad de profundizar las medidas de prevención para evitar que una tragedia de esta magnitud vuelva a repetirse.
Recordar la inundación del 2 de abril es, para La Plata, un ejercicio de memoria y también un llamado de atención. Porque más allá del paso del tiempo, el compromiso colectivo sigue siendo el mismo: honrar a las víctimas, acompañar a quienes sufrieron las consecuencias y trabajar para construir una ciudad más preparada frente a eventos extremos.
En una fecha cargada de significados, La Plata vuelve a mirar su historia reciente para no olvidar y para reafirmar que la memoria también es una herramienta fundamental para el futuro.